me he puesto yo a chupar. Al verme hacer esto, ambos han sonreído de mi astucia, pero me
han dejado chupar. Entonces después de esto, la Reina Madre me ha dicho:
(2) “Toma a tu Querido y gózalo”.
(3) Yo lo he tomado en brazos y mientras, fuera se escuchaban rumores de armas y Él me
ha dicho:
(4) “Este gobierno caerá”.
(5) Y yo: “¿Cuándo?”
(6) Tocándose la extremidad de la punta del dedo ha continuado: “Otra punta de dedo”.
(7) Y yo: “Quién sabe cuánto será esta punta de dedo ante Ti”. Él no me ha prestado
atención, y yo no queriéndolo saber estaba diciendo: “Cómo quisiera conocer la Voluntad de
Dios respecto a mí”.
(8) Y Él me ha dicho: “Toma un papel, que Yo mismo te escribiré y declararé mi Voluntad
sobre ti”.
(9) Yo no tenía y he ido a buscarlo y se lo he dado, y el niño escribía:
(10) “Declaro ante el Cielo y la tierra que es mi Voluntad que la he elegido víctima; declaro
que me ha hecho donación del alma y del cuerpo, y siendo Yo el absoluto dueño, cuando a Mí
me place le participo las penas de mi Pasión, y Yo en correspondencia le he abierto la puerta
de mi Divinidad; declaro que en este acceso me ruega continuamente cada día por los
pecadores, y toma un flujo continuo de vida en provecho de los mismos pecadores”.
(11) Y ha escrito tantas otras cosas que yo no recuerdo muy bien, por eso las omito. Yo al
oír esto me he sentido toda confundida y he dicho: “Señor, perdóname si me vuelvo
impertinente, esto que has escrito no quería saberlo, me basta que lo sepas Tú solo, lo que
quería saber es si es Voluntad tuya que continúe en este estado”. Yo en mi mente continuaba
pensando en si es Voluntad suya que venga el confesor a llamarme a la obediencia, o bien es
mi fantasía el tiempo que pierdo con el confesor, pero no he querido decirlo temiendo querer
saber demasiado, convenciéndome yo misma que si es Voluntad suya una cosa, será Voluntad
suya la otra”. Y el niño Jesús ha continuado escribiendo:
(12) “Declaro que es Voluntad mía que continúes en este estado, que venga a llamarte a la
obediencia el confesor y el tiempo que pierdes con él, y es Voluntad mía que te sorprenda el
temor de no ser Voluntad mía tu estado, este temor y duda te purifica de todo mínimo defecto”.
(13) La Reina Madre y Jesús me han bendecido, le he besado la mano y me he encontrado
en mí misma.
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6-119
Julio 5, 1905
La Humanidad de Jesús es música a la Divinidad.
(1) Continuando mi habitual estado, estaba haciendo mis acostumbradas prácticas internas,
y el bendito Jesús viniendo me ha dicho:
(2) “Hija mía, mi Humanidad es música a la Divinidad, porque todas mis acciones formaban
tantas teclas para formar la música más perfecta y armoniosa, para recrear el oído divino; y el
alma que se uniforma a mis mismas acciones internas y externas, continúa la música de mi
misma Humanidad a la Divinidad”.
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