6-116
Junio 5, 1905
Las cruces son fuentes bautismales.
(1) Esta mañana al venir el bendito Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, la cruces, las mortificaciones, son otras tantas fuentes bautismales, y cualquier
especie de cruz que está empapada en el pensamiento de mi Pasión, pierde la mitad de la
aspereza y disminuye la mitad del peso”.
(3) Y como relámpago ha desaparecido. Entonces yo he quedado haciendo ciertas
adoraciones y reparaciones en mi interior, y de nuevo ha regresado y ha agregado:
(4) “Cuál no es mi consuelo al ver rehecho en ti lo que mi Humanidad hizo tantos siglos antes,
porque cualquier cosa que Yo determiné que cada alma hiciera, fue hecha primero en mi
Humanidad, y si el alma me corresponde, lo que Yo hice por ella lo rehace de nuevo en sí misma,
y si no, queda sólo hecho en Mí mismo, y Yo siento por ello una amargura indecible”.
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6-117
Junio 23, 1905
Quien está unido con la Humanidad de Jesús,
se encuentra a la puerta de su Divinidad.
(1) Continuando mi habitual estado, estaba pensando en cómo murió Jesucristo y que Él no
podía de ningún modo temer a la muerte, porque estando tan unido con la Divinidad, más aún,
transmutado, ya se encontraba seguro como uno en su propio palacio; pero para el alma, ¡oh!
cómo es diferente. Mientras éstos y otros desatinos pensaba, el bendito Jesús ha venido y me
ha dicho:
(2) “Hija mía, quien se está unido con mi Humanidad ya se encuentra a la puerta de mi
Divinidad, porque mi Humanidad es espejo al alma, del cual se refleja la Divinidad en ella; quien
se encuentra en los reflejos de este espejo, se entiende que todo su ser es transformado en
amor, porque hija mía, todo lo que de la criatura sale, aun el movimiento de los ojos, de los
labios, el mover de los pensamientos y todo lo demás, todo debería ser amor y hecho por amor,
porque siendo mi Ser todo amor, donde encuentro amor absorbo todo en Mí, y el alma habita
segura en Mí, como uno en su propio palacio; entonces, ¿qué temor puede tener el alma al morir
de venir a Mí, si ya se encuentra en Mí?”
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6-118
Julio 3, 1905
Declaraciones de Jesús sobre el estado de Luisa.
(1) Continuando mi habitual estado, me he encontrado fuera de mí misma, y he encontrado
a la Reina Mamá con el niño Jesús en brazos, que le estaba dando su dulcísima leche; yo al ver
que el niño chupaba la leche del pecho de nuestra Madre, despacito lo he quitado del pecho y