colores divinos, porque con quien verdaderamente duerme se puede hacer lo que se quiere; así
quien verdaderamente reposa en los brazos de la obediencia, se puede decir que duerme, y
Dios puede hacer al alma lo que Él quiere”.
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6-114
Mayo 30, 1905
La vida de amor de Jesús.
(1) Continuando mi habitual estado, estaba diciendo: “Señor, ¿qué quieres de mí?
Manifiéstame tu Santa Voluntad”.
(2) Y Él: “Hija mía, te quiero toda en Mí, a fin de que pueda encontrar todo en ti. Así como
todas las criaturas tuvieron vida en mi Humanidad, y satisfice por todas, así estando toda en Mí,
me harás encontrar a todas las criaturas en ti, es decir, unida Conmigo me harás encontrar en
ti la reparación por todos, la satisfacción, el agradecimiento, la alabanza, y todo lo que las
criaturas están obligadas a darme. El amor, además de la Vida Divina y humana me suministró
la tercera vida, que me hizo germinar todas las vidas de las criaturas en mi Humanidad, es esta
vida de amor, y que mientras me daba vida, me daba muerte continua, me hería y me fortalecía,
me humillaba y me ensalzaba, me amargaba y me endulzaba, me atormentaba y me daba
delicias. ¿Qué cosa no contiene esta vida de amor infatigable y dispuesta a cualquier cosa?
Todo, todo en ella se encuentra, su vida es siempre nueva y eterna. ¡Oh! Cómo quisiera
encontrar en ti esta vida de amor para tenerte siempre en Mí, y encontrar todo en ti”.
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6-115
Junio 2, 1905
La paciencia es el alimento de la perseverancia.
(1) Esta mañana, el bendito Jesús al venir me ha dicho:
(2) “Hija mía, la paciencia es el alimento de la perseverancia, porque la paciencia mantiene
en su lugar a las pasiones y corrobora todas las virtudes, y las virtudes, recibiendo de la
paciencia la actitud de la vida continua, no sienten el cansancio que produce la inconstancia, tan
fácil a la criatura. Por eso el alma no se abate si es mortificada o humillada, porque rápidamente
la paciencia le suministra el alimento necesario, y forma un vínculo más fuerte y estable de
perseverancia. Ni si es consolada y ensalzada se eleva mucho, porque la paciencia alimentando
a la perseverancia, se contiene en la moderación sin salir de sus límites. Además de esto, así
como la paciencia es alimento, y hasta en tanto una persona se alimenta se puede decir que
tiene vida, no está muerta; así el alma, hasta en tanto que tenga paciencia, gozará la vida de la
perseverancia”.
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