6-106
Mayo 12, 1905
Medio para no perder el amor de Jesús.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, cuando vino mi bendito Jesús, yo, sólo al verlo, no
sé por qué he dicho:
(2) “Señor, sin embargo hay una cosa que lacera mi alma, el pensamiento de que puedo
perder tu amor”.
(3) Y Él: “Hija mía, ¿quién te lo ha dicho? En todas las cosas mi paterna bondad ha
suministrado los medios para ayudar a la criatura, siempre y cuando estos medios no sean
rechazados. Por tanto, el medio para no perder mi amor, es hacer de él y de todo lo que me
concierne, como si fueran cosas propias; ¿puede perder uno todo lo que es suyo? No,
ciertamente, a lo más si no tiene estima de sus cosas no tendrá cuidado de custodiarlas, pero si
no las estima y no la custodia es señal de que no las ama, por tanto aquel objeto no contiene
más vida de amor y no se puede incluir entre las cosas propias. Pero mi amor cuando se hace
propio, se estima, se custodia, se tiene siempre a la vista, de modo que no puede perder lo que
es suyo, ni en vida ni en muerte”.
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6-107
Mayo 15, 1905
El camino de la virtud es fácil.
(1) Continuando mi habitual estado, por poco tiempo ha venido el bendito Jesús y me ha
dicho:
(2) “Hija mía, dicen que el camino de la virtud es difícil. Falso, es difícil para quien no camina,
porque no conociendo ni las gracias, ni los consuelos que debe recibir de Dios, ni la facilitación
al caminar, le parece difícil, y sin caminar siente todo el peso del camino. Pero para quien
camina le resulta facilísimo, porque la gracia que la inunda la fortalece, la belleza de las virtudes
la atrae, el Divino Esposo de las almas la lleva apoyada en el propio brazo, acompañándola en
el camino, y el alma en vez de sentir el peso, la dificultad del caminar, quiere apresurar el camino
para llegar más rápido al final del camino y de su propio centro”.
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6-108
Mayo 18, 1905
El amor merece la preferencia sobre todo.
(1) Continuando mi habitual estado, en cuanto ha venido el bendito Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, el temor quita la vida al amor; y no sólo esto, sino que también las mismas
virtudes que no tienen principio en el amor, disminuyen la vida del amor en el alma; mientras en
todas las cosas el amor merece la preferencia, porque el amor hace fácil todas las cosas;