en la Creación, y la que le adquirí en la Redención. Pero el hombre siempre ingrato y enemigo
de sí mismo, ama el ser esclavo en vez de soberano, mientras que podía con un medio tan fácil,
esto es con la intención de unir sus acciones a las mías, volver sus acciones merecedoras del
mérito divino, de ellas hace un desperdicio y pierde la divisa de rey y la soberanía de sí mismo”.
(3) Dicho esto ha desaparecido y me he encontrado en mí misma.
+ + + +
6-85
Diciembre 3, 1904
Dos preguntas para conocer si es Dios
o el demonio quien obra en Luisa.
(1) Continuando mi habitual estado, me he encontrado fuera de mí misma, arrojada en la
tierra, de cara al sol, sus rayos me penetraban dentro y fuera haciéndome quedar como
extasiada. Después de mucho tiempo, habiéndome cansado de aquella posición, me arrastraba
por tierra porque no tenía fuerza para levantarme y caminar; luego de mucho esperar ha venido
una virgen, que tomándome por la mano me ha conducido dentro de una habitación, sobre una
camita, donde estaba el niño Jesús que plácidamente dormía. Yo, contenta por haberlo
encontrado me he acercado a Él, pero sin despertarlo. Después de algún tiempo, habiéndose
despertado, se ha puesto a pasear sobre el lecho, y temiendo que desapareciera he dicho:
“Querido de mi corazón, Tú sabes que eres mi vida, ¡ah! no me dejes”.
(2) Y Él: “Establezcamos cuántas veces debo venir”.
(3) Y yo: “Único bien mío, ¿qué dices? La vida es necesaria siempre, por eso siempre,
siempre”. Mientras estaba en esto han venido dos sacerdotes, y el niño se ha puesto en los
brazos de uno de ellos ordenándome que yo platicara con el otro, éste quería cuentas de mis
escritos, y uno por uno los estaba revisando, entonces yo, temiendo, le he dicho: “Quién sabe
cuántos errores tienen”.
(4) Y él con una seriedad afable ha dicho: “Qué, ¿errores contra la ley cristiana?”
(5) Y yo: “No, errores de gramática”.
(6) Y él: “Eso no importa”.
(7) Y yo tomando confianza he agregado: “Temo que todo sea ilusión”.
(8) Y él, mirándome a la cara ha dicho: “¿Crees que tengo necesidad de revisar tus escritos
para saber si eres ilusa o no? Yo con dos preguntas que te haga conoceré si es Dios o el
demonio quien obra en ti. Primero, ¿crees tú que todas las gracias que Dios te ha hecho tú te
las has merecido, o bien, han sido don y gracia de Dios?”
(9) Y yo: “Todo por gracia de Dios”.
(10) “Segundo, ¿crees tú que en todas las gracias que el Señor te ha hecho, tu buena
voluntad ha precedido a la gracia, o la gracia te ha precedido a ti?”
(11) Y yo: “Cierto, la gracia me ha precedido siempre”.
(12) Y él: “Estas respuestas me hacen saber que tú no eres ilusa”.
(13) En ese momento me he encontrado en mí misma.
+ + + +