(2) “Todos estos son sacerdotes que se muerden entre ellos”.
(3) Y aquel religioso que viendo a los sacerdotes morderse entre ellos, parecía que fuera el
visitador, y los dejaba sin la asistencia Divina.
+ + + +
6-77
Octubre 25, 1904
Verbo significa manifestación, comunicación, unión divina
a lo humano. Si el Verbo no hubiera tomado carne, no habría
medio para poder unir a Dios y al hombre.
(1) Continuando mi habitual estado, después de haber esperado mucho ha venido, y apenas
lo he visto le he dicho: “El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”. Y el bendito Jesús ha
agregado:
(2) “El Verbo tomó carne, pero no quedó carne, quedó lo que era, y así como Verbo significa
palabra y no hay cosa que más influya que la palabra, así el Verbo significa manifestación,
comunicación, unión divina a lo humano. Así que si el Verbo no hubiera tomado carne, no habría
medio cómo poder unir juntos a Dios y al hombre”.
(3) Dicho esto ha desaparecido.
+ + + +
6-78
Octubre 27, 1904
Luisa queda sin sufrir para hacer un poco de vacío
a la Justicia, y así pueda castigar a la gente.
(1) Encontrándome en mi habitual estado me la he pasado muy agitada, no sólo por la casi
total privación de mi único y solo bien, sino también porque encontrándome fuera de mí misma
veía que los hombres se debían matar como tantos perros, veía cómo Italia será comprometida
en guerra con otras naciones; veía a tantos soldados que partían en turbas y turbas, y que
habiendo sido matados éstos, llamaban a otros. Quién puede decir cómo me sentía oprimida,
mucho más que me sentía casi sin sufrimientos. Entonces me estaba lamentando diciendo entre
mí: “¿Qué provecho tiene el vivir? Jesús no viene, el sufrir me falta, mis más amados e
inseparables compañeros, Jesús y el dolor me han dejado, no obstante yo vivo; yo creía que sin
el uno y el otro no habría podido vivir, tan inseparables eran de mí, sin embargo vivo aún. ¡Oh
Dios! Qué cambio, qué punto tan doloroso, qué desgarro indecible, qué crueldad inaudita, a
otras almas las has dejado privadas de Ti, pero jamás sin el dolor, a nadie has hecho esta afrenta
tan ignominiosa, sólo a mí, sólo para mí estaba preparado este desaire tan terrible, sólo yo
merecía este castigo tan insoportable. Pero justo castigo por mis pecados, es más, merecía
algo peor”. Mientras estaba en esto, como un relámpago ha venido diciéndome con imponencia:
(2) ¿Qué tienes que hablas así? Te basta mi Voluntad para todo; sería castigo si te pusiera
fuera del ambiente divino y te hiciera faltar el alimento de mi Voluntad, el cual quiero que sobre
todo lo tengas en cuenta y estima. Además es necesario que por algún tiempo te falte el sufrir
para hacer un poco de vacío a la justicia, y así poder castigar a las gentes”.
376 sig