6-74
Septiembre 28, 1904
Reprimirse a sí mismo vale más que adquirir un reino.
(1) Esta mañana, no habiendo venido el dulcísimo Jesús me la he pasado muy mal, y no
hacía otra cosa que reprimirme y forzarme a mí misma, y decía entre mí: “¿Qué más voy a
hacer? ¿Para qué me sirve este reprimirme continuamente a mí misma?” Y mientras esto
pensaba, como un relámpago ha venido y me ha dicho:
(2) “Vale más reprimirse a sí mismo que adquirir un reino”.
(3) Y ha desaparecido.
+ + + +
6-75
Octubre 17, 1904
Para encontrar la Divinidad, se debe obrar
unido con la Humanidad de Cristo,
con su misma Voluntad.
(1) Continuando mi habitual estado, en cuanto ha venido el bendito Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, es necesario obrar a través del velo de la Humanidad de Cristo para encontrar
la Divinidad, es decir, obrar unido con su Humanidad, con la misma Voluntad de Cristo, como si
la suya y la de la criatura fuesen una sola, para agradarlo sólo a Él, obrando con sus mismos
modos, dirigiendo todo a Cristo, llamándolo junto a ella en todo lo que hacemos, como si Él
mismo debiera hacer sus mismas acciones; haciendo así, el alma se encuentra en continuo
contacto con Dios, porque la Humanidad a Cristo no le era otra cosa que una especie de velo
que cubría la Divinidad; entonces, obrando en medio a estos velos ya se encuentra con Dios. Y
aquél que no quiere obrar por medio de su Humanidad Santísima, y quiere encontrar a Cristo,
es como aquel que quiere encontrar el fruto sin encontrar la cáscara; ¡esto es imposible!”
+ + + +
6-76
Octubre 20, 1904
Ve sacerdotes que se muerden entre ellos.
(1) Esta mañana me he encontrado fuera de mí misma, en medio de una calle donde estaban
muchos perritos que se mordían unos a otros, y al principio de esta calle un religioso que los
veía morderse, los oía y se impresionaba, porque veía naturalmente, y los perritos le decían sin
profundizar y analizar bien las cosas y sin una luz sobrenatural, que les hiciera conocer la
verdad. Mientras esto veía he oído una voz que decía: