+ + + +
6-63
Agosto 12, 1904
El hombre destruye la belleza
con la cual Dios lo ha creado.
(1) Continuaba esperando, cuando de improviso me he encontrado toda yo misma dentro de
nuestro Señor, y de la cabeza de Él descendía un hilo luminoso a la mía que me ataba toda para
quedarme dentro de Jesús. ¡Oh! Cómo estaba feliz de estarme dentro de Él, por cuanto miraba
no descubría otra cosa que a Él solo, y ésta es mi máxima felicidad, sólo, sólo Jesús y nada
más, ¡oh! cómo se está bien. Mientras tanto me ha dicho:
(2) “Ánimo hija mía, ¿no ves cómo el hilo de mi Voluntad te ata toda dentro de Mí? Así que
si alguna otra voluntad te quiere atar, si no es santa no lo puede, porque estando dentro de Mí,
si no es santa no puede entrar en Mí”.
(3) Y mientras esto decía me veía y veía, y después ha agregado:
(4) “He creado al alma de una belleza singular, la he dotado de una luz superior a cualquier
luz creada, no obstante el hombre destruye esta belleza en la fealdad y esta luz en las tinieblas”.
+ + + +
6-64
Agosto 14, 1904
El alma, cuanto más golpes de la cruz
la abaten, tanta más luz adquiere.
(1) Encontrándome un poco sufriente, el bendito Jesús al venir me ha dicho:
(2) “Hija amada mía, cuanto más golpeado es el fierro, más brillo adquiere, y aunque el fierro
no tuviera herrumbre, los golpes sirven para mantenerlo brillante y sin polvo; así que cualquiera
que se acerca fácilmente se mira reflejado en aquel fierro como si fuera un espejo. Así el alma,
cuanto más los golpes de la cruz la abaten, tanta más luz adquiere y se mantiene desempolvada
de cualquier mínima cosa, de modo que cualquiera que se acerca se mira dentro como si fuera
espejo, y naturalmente siendo espejo hace su oficio, esto es, de hacer ver si los rostros están
manchados o limpios, si bellos o feos, y no sólo eso, sino que Yo mismo me deleito de ir a
mirarme en ella, pues no encuentro en ella ni polvo ni otra cosa que me impida hacer reflejar en
ella mi imagen, por eso la amo siempre más”.
+ + + +