fuego del purgatorio y el fuego de la privación de Dios, que comparado con el primer fuego,
desaparece el primero, puede destruir esa coraza. ¡Oh, cuánto sufro! Mis penas son
inenarrables, ruega, ruega por mí”.
(4) Entonces yo me sentía más afligida y me he encontrado en mí misma, y después, apenas
he visto la sombra del bendito Jesús y me ha dicho:
(5) “Hija mía, ¿qué has estado buscando? Para ti no hay otros alivios y ayudas que Yo sólo”.
(6) Y como un relámpago ha desaparecido. Y yo he quedado diciendo: ¡Ah! ¿Él mismo me
lo dice? Que sólo Él es todo para mí, sin embargo tiene la valor de dejarme privada y sin Él”.
+ + + +
6-55
Julio 31, 1904
La voluntad humana falsifica y
profana aun las obras más santas.
(1) Continuando mi pobre estado, parece que Jesús ha venido más de una vez, y parecía
que lo veía niño circundado como por una sombra, y me ha dicho:
(2) “Hija, ¿no sientes la frescura de mi sombra? Repósate en ella porque encontrarás alivio”.
(3) Y parecía que reposábamos juntos a su sombra, y me sentía toda reanimada junto a Él,
y después ha continuado:
(4) “Amada mía, si tú me amas, no quiero que tú mires ni en ti misma ni fuera de ti, ni si estás
caliente o fría, ni si haces mucho o poco, ni si sufres o gozas, todo esto debe ser destruido en ti
y sólo debes fijarte si haces cuanto más puedes por Mí y todo por agradarme, los otros modos,
por cuan altos, sublimes y laboriosos, no pueden agradarme y contentar mi amor. ¡Oh! cuántas
almas falsifican la verdadera devoción y profanan las obras más santas con la propia voluntad,
buscándose siempre a sí mismas. Y si también en las cosas santas se busca el modo y el gusto
propio y la satisfacción de sí misma, se encuentra a sí misma, huye Dios, y no lo encuentra”.
+ + + +
6-56
Agosto 4, 1904
La gloria de los bienaventurados en el Cielo será de
acuerdo a los modos como se han comportado con
Dios en la tierra. Del modo como es Dios para el
alma, se puede ver cómo el alma es para Dios.
(1) Esta mañana, habiendo venido el bendito Jesús me ha transportado fuera de mí misma,
y tomándome con la mano me ha conducido hasta la bóveda del cielo, desde donde se veían
los bienaventurados, se oía su canto. ¡Oh! cómo los bienaventurados nadaban en Dios, se veía
la vida de ellos en Dios, y la vida de Dios en ellos, a mí esto me parece que es lo esencial de su
felicidad. Me parece también que cada bienaventurado es un nuevo cielo en aquella
bienaventurada morada, pero todos distintos entre ellos, no hay uno igual a otro, y esto viene de
acuerdo a los modos con que se han comportado con Dios sobre la tierra: Uno ha buscado
amarlo más, este lo amará más en el Cielo y recibirá de Dios siempre nuevo y más creciente