6-53
Julio 29, 1904
La fe hace conocer a Dios, pero la
confianza lo hace encontrar.
(1) Continuando mi habitual estado, apenas he visto a mi adorable Jesús le he dicho: “Señor
mío y Dios mío”. Y Él ha dicho:
(2) “Dios, Dios, sólo Dios; hija, la fe hace conocer a Dios, pero la confianza lo hace encontrar,
así que la fe sin la confianza es fe estéril. Y a pesar de que la fe posee inmensas riquezas para
que el alma pueda enriquecerse, si falta la confianza queda siempre pobre y desprovista de
todo”.
(3) Entonces, mientras esto decía me sentía atraída a Dios, y quedaba absorbida en Él como
una gotita de agua en el inmenso mar, por más que miraba no encontraba ni los confines a lo
ancho ni a lo largo, ni a lo alto, Cielos y tierra, viadores y bienaventurados, todos estaban
inmersos en Dios. Después veía también las guerras, como la de Rusia con Japón, los miles
de soldados que morían o que morirán, y que por justicia, aun natural, la victoria será del Japón;12
también otras naciones europeas están tramando maquinaciones de guerra contra las mismas
naciones de Europa. ¿Pero quién puede decir todo lo que se veía de Dios y en Dios? Para
terminar pongo punto.
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6-54
Julio 30, 1904
Desapego que deben tener los sacerdotes.
(1) Esta mañana el bendito Jesús no venía, y yo encontrándome fuera de mí misma giraba y
volvía a girar en busca de mi sumo y único bien, y no encontrándolo, mi alma se sentía morir a
cada instante, pero lo que acrecentaba mi dolor era que mientras me sentía morir, no moría,
porque si yo pudiera morir habría alcanzado mi finalidad, al encontrarme para siempre en el
centro Dios. ¡Oh! separación, cómo eres amarga y dolorosa, no hay pena que pueda
compararse a ti. ¡Oh! privación divina, tú consumes, tú traspasas, tú eres un cuchillo de dos
filos, que de un lado corta y del otro quema, el dolor que provocas es tan inmenso por cuanto es
inmenso Dios.
(2) Ahora, mientras andaba vagando me he encontrado en el purgatorio, y mi dolor, mi llanto,
parecía que acrecentaba el dolor de aquellas pobres almas privadas de su vida: “Dios”.
Entonces, entre estas almas parecía que habían sacerdotes, uno de los cuales parecía que
sufría más que los otros, y éste me ha dicho:
(3) “Mis graves sufrimientos provienen de que en vida fui muy apegado a los intereses de la
familia, a las cosas terrenas y un poco de apego a alguna persona, y esto produce tanto mal al
sacerdote, que forma una coraza de fierro enfangada, que como vestido lo envuelve, y sólo el
12 El 2 de enero de 1905 se rindió el general ruso Anatoli Mijáilovich Stësel.
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