Todo debe ser sellado por el amor.
6-51
Julio 27, 1904
(1) Encontrándome en mi habitual estado, mi adorable Jesús ha salido de mi interior, y
teniéndome levantada la cabeza, que por lo prolongado del tiempo que lo he esperado estaba
muy cansada, me ha dicho:
(2) “Hija mía, a quien verdaderamente me ama, todo lo que le sucede, interior y exterior,
devora todo en una sola cosa, en la Voluntad Divina. De todas las cosas ninguna le parece
extraña, mirándolas como un producto de Divina Voluntad, por eso en Ella todo consume, su
centro, su mira, es única y solamente la Voluntad de Dios; así que en Ella siempre gira como
dentro de un anillo, sin encontrar jamás el camino para salirse, haciendo de Ella su alimento
continuo”.
(3) Dicho esto ha desaparecido, y después habiendo regresado ha agregado:
(4) “Hija, haz que todo te sea sellado por el amor, así que si piensas, debes sólo pensar en
el amor, si hablas, si obras, si lates, si deseas; incluso un solo deseo que salga de ti que no sea
amor, restríngelo en ti misma y conviértelo en amor, y después dale la libertad de salir”.
(5) Y mientras esto decía, parecía que con su mano tocaba toda mi persona, poniendo tantos
sellos de amor.
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6-52
Julio 28, 1904
El alma desapegada de todo, en todo encuentra a Dios.
(1) Esta mañana encontrándome en mi habitual estado, por unos momentos ha venido el
bendito Jesús y me ha dicho:
(2) “Hija mía, cuando el alma está desapegada de todo, en todas las cosas encuentra a Dios,
lo encuentra en sí misma, lo encuentra fuera de sí misma, lo encuentra en las criaturas, así que
puede decir que todas las cosas se convierten en Dios para el alma desapegada de todo, más
aún, no sólo lo encuentra, sino lo mira, lo siente, lo abraza, y como en todo lo encuentra, así
todas las cosas le suministran la ocasión de adorarlo, de implorarlo, de agradecerle, de
estrecharse más íntimamente a Él, y además, tus lamentos por mi privación no son razonables,
pues si tú me sientes en tu interior, es señal de que no sólo estoy fuera, sino también dentro,
como en mi propio centro”.
(3) He olvidado decir al principio, que me lo ha traído la Reina Mamá, y como le rogaba que
me contentara y no me dejara privada de Él, Jesús bendito ha respondido como está escrito
arriba.
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