separación. ¡Qué duro martirio! Mi único y solo consuelo es la Voluntad de Dios, porque si todo
lo he perdido, incluso a Jesús, sólo esta santa y dulcísima Voluntad de Dios está en mi poder,
pero como también siento que se me devora el cuerpo, me ilusiono de que no está tan lejana la
separación de él, porque lo siento sucumbir, y por eso espero que un día u otro el Señor me
llame a Sí y terminar esta dura separación. Por eso, esta mañana después de haber esperado
mucho, en cuanto ha venido me ha dicho:
(2) “Hija mía, la vida es una consumación continua, quién la consume por los placeres, quién
por las criaturas, quién por pecar, otros por los intereses, alguno por caprichos, hay tantos tipos
de consumación. Ahora, quien esta consumación la forma toda en Dios, puede decir con toda
certeza: ‘Señor, mi vida se ha consumido de amor por Ti, y no sólo me he consumido, sino que
estoy muerta sólo por tu amor”. Por eso, si tú te sientes consumir continuamente por mi
separación, puedes decir que mueres continuamente en Mí, y tantas muertes sufres por amor
mío. Y si tú consumes tu ser por Mí, por cuanto se consume de ti, otro tanto adquieres de divino
en ti misma”
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6-50
Julio 22, 1904
Sólo la estabilidad es la que hace conocer
el progreso de la Vida Divina en el alma.
(1) Continuando mi habitual estado, en cuanto ha venido el bendito Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, cuando el alma se propone no pecar, o bien el hacer un bien y no sigue los
propósitos hechos, significa que no se hacen con toda la voluntad, y que la luz divina no ha
tenido contacto con el alma, porque cuando la voluntad es verdadera y la luz es divina, les hace
conocer el mal a evitar o el bien por hacer, y difícilmente el alma no sigue lo que se ha propuesto,
y esto porque la luz divina no viendo la estabilidad de la voluntad, no suministra la luz necesaria
para evitar lo uno y para hacer lo otro, a lo más pueden ser momentos de desventura, abandonos
de criaturas, o cualquier otro accidente por lo que el alma parece que se quisiera destruir por
Dios, que quiere cambiar de vida, pero apenas el viento de los accidentes se cambia, qué pronto
se cambia la voluntad humana. Así que en lugar de voluntad y luz, se puede decir que hay una
mezcla de pasiones según los cambios de los vientos. Así que sólo la estabilidad es la que hace
conocer el progreso de la Vida Divina en el alma, porque siendo Dios inmutable, quien lo posee
participa de su inmutabilidad en el bien”.
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