como vestido al hombre, que le cubre las más grandes miserias, lo embellece y le restituye todo
el bien que por el pecado se había quitado y había perdido, por lo cual Yo te hago don de mi
Pasión, a fin de que te sirva a ti y para quien quieras tú”.
(3) Al escuchar esto me ha venido tal temor viendo la grandeza del don, y temiendo que no
supiera utilizar este don, y por eso desagradar al mismo Donador; entonces he dicho: “Señor,
no siento la fuerza de aceptar tal don, soy muy indigna de tal favor, mejor quédatelo Tú que eres
el Todo y todo conoces, conoces a quién es necesario y conviene aplicar este vestido tan
precioso y de inmenso valor, porque yo, pobrecita, ¿qué cosa puedo conocer? Y si es necesario
aplicarlo a alguien y yo no lo hago, ¿qué rigurosa cuenta no me pedirás?”
(4) Y Jesús: “No temas, el mismo Donador te dará la gracia de no tener inútil el don que te
ha dado, ¿crees tú que Yo te hago un don para hacerte daño? No, jamás”.
(5) Entonces yo no he sabido qué responder, pero he quedado espantada y en ascuas,
reservándome para oír cómo pensaba la señora obediencia. Se entiende sin embargo que este
vestido, no quiere significar otra cosa que todo lo que obró, mereció y sufrió nuestro Señor,
donde la criatura encuentra el vestido para cubrirse la desnudez despojada de virtud, las
riquezas para enriquecerse, las bellezas para volverse bella y embellecerse, y el remedio a todos
sus males. Después, habiéndolo dicho a la obediencia, me ha dicho que lo aceptara.
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6-41
Junio 3, 1904
Quien se deja dominar por la cruz, destruye en el alma
tres reinos malos que son: El mundo, el demonio y la
carne, y establece otros tres reinos buenos que son:
El reino espiritual, el divino y el eterno.
(1)Esta mañana, como no venía el bendito Jesús, me sentía toda oprimida y cansada.
Después, al venir ha dicho:
(2) “Hija mía, no quieras cansarte en el sufrir, haz como si a cada instante comenzaras a
sufrir, porque quien se deja dominar por la cruz destruye en el alma tres reinos malos, que son:
El mundo, el demonio y la carne, y establece otros tres reinos buenos que son: El reino
espiritual, el divino y el eterno”.
(3) Y ha desaparecido.
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6-42
Junio 6, 1904
Ánimo, fidelidad y suma atención se necesita
para seguir lo que la Divinidad obra en nosotros.
(1) Continuando mi habitual estado, por poco tiempo se ha hecho ver desde dentro de mi
interior, primero Él sólo y después las Tres Divinas Personas, pero todas en profundo silencio,
y yo continuaba ante su presencia con mi acostumbrado trabajo interior, y parecía que el Hijo se
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