6-18
Febrero 8, 1904
Una de las cualidades de Jesús es el dolor.
Para quien vive de su Santísima Voluntad
no existe el purgatorio.
(1) Recuerdo que otro día, continuando con mi sufrimiento, veía que el confesor rogaba a
Nuestro Señor que me tocara donde yo sufría para calmarme los sufrimientos, y Jesús bendito
me ha dicho:
(2) “Hija mía, tu confesor quiere que te toque para aligerar las penas, pero entre tantas
cualidades mías Yo soy puro dolor, y tocándote, en vez de disminuir puede aumentar el dolor,
porque mi Humanidad en la cosa en que más se deleitó fue en el dolor, y se deleita aún en
comunicarlo a quien ama”.
(3) Y parecía que en realidad me tocaba y me hacía sentir más dolor, entonces yo he
agregado: “Dulce bien mío, en cuanto a mí, no quiero otra cosa que tu Santísima Voluntad, yo
no miro ni si me duele, ni si gozo, sino que tu Querer es todo para mí”.
(4) Y Él ha agregado: Y esto es lo que Yo quiero, y es mi mira sobre ti, y esto me basta y me
contenta, y es el culto más grande, más honorable que me puede hacer la criatura, y que me
debe como a su Creador, y el alma haciendo así, se puede decir que su mente vive y piensa en
mi mente; sus ojos, encontrándose en los míos, miran por medio de mis ojos; su boca habla por
medio de mi boca; su corazón ama por medio del mío; sus manos obran en mis mismas manos;
los pies caminan en mis pies, y Yo puedo decir: “Tú eres mi ojo, mi boca, mi corazón, mis manos
y mis pies”. Y el alma puede decir al revés: “Jesucristo es mi ojo, mi boca, mi corazón, mis
manos y mis pies”. Y el alma encontrándose en esta unión, no sólo de voluntad, sino personal,
muriendo, nada le queda por purgar, y por eso el purgatorio no la puede tocar, porque el
purgatorio toca a aquellos que viven fuera de Mí, en todo, o en parte”.
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6-19
Febrero 12, 1904
Lamentos del alma, Jesús la tranquiliza.
(1) Continuando en mi habitual estado, sufriendo más, ha venido el bendito Jesús y de todas
partes de su Humanidad salían tantos riachuelos de luz que se comunicaban a todas las partes
de mi cuerpo, y de estos ríos que yo recibía salían de mí otros tantos ríos que se comunicaban
a la Humanidad de nuestro Señor. Mientras estaba en esto me he encontrado rodeada por una
multitud de santos, que mirándome decían entre ellos: “Si el Señor no concurre con un milagro
no podrá vivir más, porque le faltan los humores vitales, el curso de la sangre ya no es natural,
por eso, según las leyes naturales debe morir”. Y rogaban a Jesús bendito que hiciera este
milagro, que yo continuara viviendo, y nuestro Señor les ha dicho:
(2) Por la comunicación de los ríos, como ven, significa que todo lo que ella hace, aun las
cosas naturales están identificadas con mi Humanidad, y cuando Yo hago llegar al alma a este
punto, de todo lo que obra el alma y el cuerpo nada se pierde, todo permanece en Mí; mientras
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