¿quién hace todo esto? La oración, en especial el espíritu de oración interior, que sabe convertir
no sólo las obras internas en oro, sino también las obras externas, y este es el incienso”.
+ + + +
6-17
Febrero 7, 1904
Cómo es difícil encontrar un alma que se dé toda a
Dios. Para poder hacer que Dios se dé todo de ella.
(1) He pasado todo el mes pasado muy sufriente, por eso he descuidado el escribir, y
continuaba sintiéndome muy débil y sufriente, me viene frecuentemente un temor, porque no es
que no pueda escribir, sino que no quiero, y por excusa digo que no puedo; es verdad que siento
mucha repugnancia y debo hacer un gran esfuerzo para escribir, y sólo la obediencia podía
vencerme. Por lo cual, para quitar cualquier duda me he decidido a no escribir todo, sino sólo
algunas palabras que recuerdo, para ver si verdaderamente puedo o no puedo. Recuerdo que
un día sintiéndome mal me dijo:
(2) “Hija mía, ¿qué será si cesa la música en el mundo?”
(3) Y yo: “Señor, ¿qué música puede cesar?”
(4) Y Él ha agregado: “Tu música amada mía, porque cuando el alma sufre por Mí, ruega,
repara, alaba, agradece continuamente, es una continua música a mi oído, y me quita de sentir
la iniquidad de la tierra, y por lo tanto de castigar como conviene, y no sólo eso, sino que es
música en las mentes humanas y las aleja de hacer cosas peores. Entonces, si Yo te llevo, ¿no
cesará la música? Para Mí es nada, porque no será otra cosa que transportarla de la tierra al
Cielo, y en vez de tenerla en la tierra la tendré en el Cielo, ¿pero el mundo cómo hará?”
(5) Entonces yo pensaba para mí: “Estos son los acostumbrados pretextos para no llevarme,
hay tantas almas buenas en el mundo y que tanto hacen por Dios, y que yo entre todas ellas no
ocupo sino tal vez el último lugar, sin embargo dice que si me lleva cesará la música. Hay tantas
que se la hacen mejor”. Mientras esto pensaba, como un rayo ha venido y ha agregado:
(6) “Hija mía, esto que dices es verdad, que hay muchas almas buenas y que mucho hacen
por Mí, pero cómo es difícil encontrar una que me dé todo para poderme dar todo; quién se
retiene un poco de amor propio, quién la propia estima, quién un afecto incluso a personas aun
santas, quién una pequeña vanidad, quién se retiene un poco de apego a la tierra, quién al
interés, en suma, quién a una cosita y quién a otra, todos retienen alguna cosa de propio y esto
impide que todo sea divino en ellos. Entonces, no siendo todo divino lo que sale de ellos, no
podrá su música producir aquellos efectos a mi oído y a las mentes humanas. Por consiguiente,
el mucho hacer de ellos no podrá producir aquellos efectos, ni agradarme tanto, como el
pequeño hacer de quien no retiene nada para sí y que toda a Mí se da”.
+ + + +