6-3
Noviembre 10, 1903
Cómo el verdadero amor se olvida de sí mismo.
(1) Continuando en mi habitual estado, en cuanto he visto al bendito Jesús, me decía:
(2) “Hija mía, el verdadero amor se olvida de sí mismo y vive a los intereses, a las penas y a
todo lo que pertenece a la persona amada”.
(3) Y yo: “Señor, ¿cómo se puede olvidar de sí mismo mientras lo sentimos tanto, no es que
sea una cosa lejana de nosotros, o bien dividida que fácilmente se pueda olvidar?” Y de nuevo
ha agregado que ahí está el sacrificio del verdadero amor, porque mientras se tiene a sí mismo
debe vivir a todo lo que pertenece a la persona amada, es más, si se recuerda de sí mismo, este
recuerdo debe servir para ingeniarse mayormente en cómo poderse consumir por el objeto
amado, y el amado si ve que el alma se da toda a Él, la sabrá recompensar bien dándole todo
Sí mismo y haciéndola vivir de su Vida Divina; así que quien todo olvida, todo encuentra.
Además de esto, es necesario ver la diferencia que hay entre lo que se olvida y lo que se
encuentra: Se olvida lo feo y se encuentra lo bello, se olvida la naturaleza y se encuentra la
gracia, se olvidan las pasiones y se encuentran las virtudes, se olvida la pobreza y se encuentra
la riqueza, se olvida la ignorancia y se encuentra la sabiduría, se olvida el mundo y se encuentra
el Cielo”.
+ + + +
6-4
Noviembre 16, 1903
No hay sacrificio sin olvido de sí mismo, y el sacrificio
y el olvido de sí mismo hacen nacer el amor más puro y perfecto.
(1) Esta mañana, encontrándome fuera de mí misma me he encontrado con el niño Jesús en
brazos, y una virgen que me ha extendido en tierra para hacerme sufrir la crucifixión, pero no
con clavos, sino con fuego, poniéndome un carbón de fuego en las manos y en los pies, y el
bendito Jesús que me asistía mientras sufría, me decía:
(2) “Hija mía, no hay sacrificio sin olvido de sí mismo, y el sacrificio y el olvido de sí
hace nacer el amor más puro y perfecto, y siendo sagrado el sacrificio, sucede que éste
me consagra al alma como digno santuario mío para hacer ahí mi perpetua morada.
Entonces haz que el sacrificio trabaje en ti para volverte sagrados el alma y el cuerpo,
para que todo sea en ti sagrado, y conságrame todo a Mí”.
+ + + +
6-5
Noviembre 19, 1903
Mientras se es nada se puede ser todo.
(1) Continuando mi habitual estado, he visto en mi interior al bendito Jesús, y una luz en mi
inteligencia que decía:
(2) “Mientras se es nada se puede ser todo, ¿pero en qué modo? Se llega a ser todo con el
sufrir. El sufrir hace que el alma se vuelva pontífice, sacerdote, rey, príncipe, ministro, juez,