pasiones, adquisición de virtudes, sin sentirse pinchar hasta dentro de la carne y el espíritu, y
que el verdadero reinar está en el donarse a sí mismo, con las pinchaduras de la mortificación
y del sacrificio; además estas espinas significaban que verdadero y único Rey soy Yo, y sólo
quien me constituye Rey del propio corazón, goza de paz y felicidad, y Yo la constituyo reina de
mi propio reino. Además, todos aquellos ríos de sangre que brotaban de mi cabeza eran tantos
riachuelos que ataban la inteligencia humana al conocimiento de mi supremacía sobre ellos”.
(3) ¿Pero quién puede decir todo lo que oigo en mi interior? No tengo palabras para
expresarlo; más bien lo poco que he dicho me parece haberlo dicho incoherente, y así creo que
debe ser al hablar de las cosas de Dios, por cuan alto y sublime uno pueda hablar, siendo Él
increado y nosotros creados, no se puede decir de Dios mas que balbuceos.
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5-22
Octubre 16, 1903
La Divina Voluntad es luz, y quien la hace se nutre de luz.
(1) Encontrándome en mi habitual estado me sentía toda llena de pecados y de amarguras,
entonces se ha hecho como un destello de luz en mi interior, y apenas he visto a mi adorable
Jesús, sin embargo ante su presencia los pecados han desaparecido, y yo temiendo he dicho:
“Señor mío, ¿cómo es que ante tu presencia, con la cual yo debo conocer más mis pecados,
sucede lo contrario?
(2) Y Él: “Hija mía, mi presencia es mar que no tiene confines, y quien se encuentra en mi
presencia es como una gotita, que ya sea negra o blanca, en mi mar se pierde, ¿cómo se puede
reconocer más? Además mi toque divino purga todo, y lo negro lo hace blanco, ¿cómo temes
entonces? Además de esto mi Voluntad es luz, y tú, haciendo siempre mi Voluntad te nutres de
luz, convirtiéndose tus mortificaciones, privaciones y sufrimientos en alimento de luz para el
alma, porque sólo el alimento sustancioso y que da verdadera vida es mi Voluntad. ¿Y no sabes
tú que con este continuo nutrirse de luz, aun cuando el alma contraiga cualquier defecto, la purga
continuamente?”.
(3) Dicho esto ha desaparecido.
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5-23
Octubre 18, 1903
El pecado es un acto opuesto de la voluntad humana a la
Divina. El verdadero amor es vivir en la voluntad del amado.
(1) Continuando mi habitual estado, por breves instantes he visto a mi adorable Jesús, y me
ha dicho:
(2) “Hija mía, ¿sabes tú qué cosa forma el pecado? Un acto opuesto de la voluntad humana
a la Divina. Imagínate dos amigos que están en contradicción, si la cosa es leve tú dices que no
es perfecta y leal su amistad, aunque fuesen cosas pequeñas; ¿cómo amarse y contradecirse?
El verdadero amor es vivir en la voluntad del otro, incluso a costa de sacrificio; pero si la cosa
es grave, no sólo no son amigos, sino feroces enemigos. Tal es el pecado. Oponerse al Querer
Divino es lo mismo que hacerse enemigo de Dios, aunque sea en cosas pequeñas, es siempre
la criatura que se pone en contradicción con el Creador”.