5-20
Octubre 7, 1903
Las almas víctima, son los ángeles humanos que
deben reparar, impetrar y proteger a la humanidad.
(1) Habiendo dicho al confesor que me dejara en la Voluntad de Nuestro Señor, quitándome
la obediencia de que sin importar si Él me quería o no, debía continuar en este estado de víctima,
y él, primero que no quería, y después que sí, si yo asumía la responsabilidad de responder a
Jesucristo de lo que podía suceder en el mundo, por eso, que pensara primero y después
respondiera, y queriendo decir que yo no quería oponerme al Querer Divino, sólo que si el Señor
lo quiere yo quiero, y si no quiere yo no quiero; ¿en qué aprovecha esta responsabilidad? Y él:
“Piensa primero y mañana responderás”. Así que pensando en mi interior, Jesús me ha dicho:
(2) “La justicia lo quiere, el amor no”.
(3) Después, encontrándome en mi habitual estado, cuando apenas lo he visto me ha dicho:
(4) “Los ángeles, obtengan o no obtengan, hacen siempre su oficio, no se retiran de la obra
confiada por Dios, de la custodia de las almas, y a pesar de que vean que casi a despecho de
su cuidado, diligencia, industria, sus continuas asistencias, las almas se pierden, están siempre
allá, en sus puestos; ni si obtienen o no obtienen dan mayor o menor gloria de Dios, porque su
voluntad es siempre estable para cumplir el trabajo confiado a ellos. Las almas víctimas, son los
ángeles humanos que deben reparar, impetrar, proteger a la humanidad, y si obtienen o no
obtienen, no deben cesar en su trabajo; a menos que les sea asegurado de lo alto”.
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5-21
Octubre 12, 1903
Significado de la coronación de espinas.
(1) Esta mañana veía a mi adorable Jesús en mi interior coronado de espinas, y viéndolo en
aquel modo le he dicho: “Dulce Señor mío, ¿por qué vuestra cabeza envidió a vuestro flagelado
cuerpo que había sufrido tanto y tanta sangre había derramado, y no queriendo la cabeza
quedarse atrás del cuerpo, honrado con el adorno del sufrir, instigaste Tú mismo a los enemigos
a coronarte con una corona de espinas tan dolorosa y tormentosa?”.
(2) Y Jesús: “Hija mía, muchos significados tiene esta coronación de espinas, y por cuanto
dijera queda siempre mucho por decir, porque es casi incomprensible a la mente creada el por
qué mi cabeza quiso ser honrada con tener su porción distinta y especial, no general, de un
sufrimiento y esparcimiento de sangre, haciendo casi competencia con el cuerpo, el por qué fue
que siendo la cabeza la que une todo el cuerpo y toda el alma, de modo que el cuerpo sin la
cabeza es nada tanto que se puede vivir sin los otros miembros, pero sin la cabeza es imposible,
siendo la parte esencial de todo el hombre, tan es verdad, que si el cuerpo peca o hace el bien,
es la cabeza la que dirige, no siendo el cuerpo otra cosa que un instrumento, entonces, debiendo
mi cabeza restituir el régimen y el dominio, y merecer que en las mentes humanas entraran
nuevos cielos de gracias, nuevos mundos de verdad, y destruir los nuevos infiernos de pecados,
por los que llegarían hasta hacerse viles esclavos de viles pasiones, y queriendo coronar a toda
la familia humana de gloria, de honor y de decoro, por eso quise coronar y honrar en primer
lugar mi Humanidad, si bien con una corona de espinas dolorosísima, símbolo de la corona
inmortal que restituía a las criaturas, quitada por el pecado. Además de esto, la corona de
espinas significa que no hay gloria y honor sin espinas, que no puede haber jamás dominio de
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