admitiéndola sin ninguna tardanza a la visión beatífica. Así que a quien todo a Mí se da, las
llamas del purgatorio nada tienen que hacer con ella”.
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5-17
Agosto 3, 1903
Cuanto más el alma se despoja de las cosas naturales,
tanto más adquiere las cosas sobrenaturales y divinas.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, en cuanto ha venido mi adorable Jesús me hacía
oír su dulcísima voz que decía:
(2) “Por cuanto más el alma se despoja de las cosas naturales, tanto más adquiere las cosas
sobrenaturales y divinas; por cuanto más se despoja del amor propio, tanto más conquista del
amor de Dios; cuanto menos se fatiga en conocer las ciencias humanas, en gozar los placeres
de la vida, tanto de conocimiento de más adquiere de las cosas del Cielo, de la virtud, y tanto
más las gustará convirtiendo las amargas en dulces. En suma, todas son cosas que van de la
mano, de modo que si nada se siente de sobrenatural, si el amor de Dios está apagado en el
alma, si no se conoce nada de las virtudes y de las cosas del Cielo, y ningún gusto se siente por
ellas, la razón es bien conocida”.
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5-18
Octubre 2, 1903
Quien busca de estar unido con Jesús, crece en su misma vida y
da el desarrollo al injerto hecho por Él en la Redención, agregando
otras ramas al árbol de su Humanidad.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, toda amargada y afligida y casi aturdida por la
privación de mi adorable Jesús, no sabiendo yo misma dónde me encontrase, si en el infierno o
sobre la tierra, como rayo que huye apenas lo he visto que decía:
(2) “Quien se encuentra en el camino de las virtudes está en mi misma vida, y quien se
encuentra en el camino del vicio, se encuentra en contradicción Conmigo”. Y ha desaparecido.
(3) Poco después, en otra aparición como de rayo ha agregado:
(4) “Mi Encarnación injertó la humanidad a la Divinidad, y quien busca estar unido Conmigo,
con la voluntad, con las obras y con el corazón, tratando de desenvolver su vida a norma de la
mía, se puede decir que crece en mi misma vida y da el desarrollo al injerto hecho por Mí,
agregando otras ramas al árbol de mi Humanidad. Si no se une Conmigo, además de que no
crece en Mí, no da ningún desarrollo al injerto, pero como quien no está Conmigo no puede
tener vida, entonces con la perdición se pierde este injerto”.
(5) Y de nuevo ha desaparecido. Después de esto me he encontrado fuera de mí misma,
dentro de un jardín donde estaban varios matorrales de rosas, alguna bellas, abiertas en justa
proporción, otras semicerradas, y otras con todas las hojas cayéndose, que apenas se
necesitaba un ligero movimiento para hacerlas deshojar quedando solamente el tallo de la rosa
desnudo, y un joven, no sabiendo quién fuese, me ha dicho:
(6) “Las primeras rosas son las almas interiores, que obran en su interior, son símbolo de las
hojas de la rosa que se contienen en el interior, dando un contraste de belleza, de frescura y de