has querido? ¡Ah! hija mía, es necesario que en el mundo lluevan los flagelos, de otra manera
por cuidar los cuerpos se perderán las almas”.
(4) Dicho esto ha desaparecido y yo me he encontrado fuera de mí misma, sin mi dulce Jesús,
por eso lo iba buscando, y en ese momento veía en el cielo un Sol diferente del sol que nosotros
vemos, y junto una multitud de santos, los cuales al ver el estado del mundo, la corrupción, y
cómo se hacen befas de Dios, todos a una voz gritaban: “Venganza de tu honor, de tu gloria,
haz uso de la justicia mientras el hombre no quiere reconocer más los derechos de su Creador;
pero como hablaban en latín, yo pensaba que fuera éste el significado; al oír esto yo temblaba,
me sentía helar e imploraba piedad y misericordia.
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5-9
Mayo 8, 1903
Cuando el hombre se dispone al bien, recibe el bien;
y si se dispone al mal, el mal recibe.
(1) Continuando mi amarguísimo estado de privaciones, en que a lo más Jesús se dejaba ver
taciturno y por breves instantes. Esta mañana, empeñándose el confesor en hacerlo venir, al
perder los sentidos, por poco y casi por la fuerza se hacía ver y volteándose hacia el confesor
le ha dicho con aspecto serio y afligido:
(2) “¿Qué cosa quieres?”
(3) El padre parecía que quedaba confundido y no sabía decir nada, entonces yo he dicho:
“Señor, tal vez es el hecho de la misa lo que quiere”.
(4) Y el Señor ha agregado: “Disponte y la tendrás, y además tú tienes la víctima, cuanto más
próximo estés con el pensamiento y con la intención, tanto más te sentirás fuerte y libre para
poder hacer lo que quieres”.
(5) Después he dicho: “Señor, ¿por qué no vienes?” Y Él ha continuado:
(6) “¿Quieres oír? Escucha”.
(7) Y en ese momento, se oían tantos gritos de voces de todas las partes del mundo que
decían: “Muerte al Papa, destrucción de religión, iglesias echadas por tierra, destrucción de todo
dominio, ninguno debe existir sobre nosotros”, y tantas otras voces satánicas que me parece
inútil decirlas. Entonces nuestro Señor ha agregado:
(8) “Hija mía, el hombre cuando se dispone al bien recibe el bien, y si se dispone al mal, el
mal recibe. Todas estas voces que escuchas llegan a mi trono, y no una vez sino reiteradas
veces, y mi justicia cuando ve que el hombre no sólo quiere el mal, sino con duplicada insistencia
lo demanda, con justicia estoy obligado a concederlo para hacerle conocer el mal que quiere,
porque sólo entonces se conoce verdaderamente el mal, cuando en el mismo mal se encuentra.
He aquí la causa por la que mi justicia va buscando vacíos para castigar al hombre, pero no ha
llegado todavía el tiempo de tu suspensión, a lo más algún día por ahora, para hacer que la
justicia ponga su mano un poco sobre el hombre, no pudiendo más resistir al peso de tanta
atrocidad, y al mismo tiempo hacer agachar la frente del hombre muy ensoberbecida”.
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