(3) Entonces yo, oyendo nombrar el pecado he dicho: “Señor, háblame un poco de por qué te
complace tanto cuando un alma se duele de haberte ofendido”.
(4) Y Él: “El pecado es un veneno que envenena toda el alma y la vuelve tan deforme, que
llega a hacer desaparecer en ella mi imagen, y el dolor destruye este veneno y le restituye mi
imagen, el verdadero dolor es un contraveneno, y conforme el dolor destruye el veneno, hace
un vacío en el alma, y este vacío lo llena mi gracia; esta es la causa de mi agrado, porque veo
resucitada por medio del dolor la obra de mi Redención”.
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4-179
Febrero 23, 1903
No quieren por cabeza a Nuestro Señor.
La Iglesia será siempre Iglesia.
(1) Encontrándome fuera de mí misma, me he encontrado cerca de un jardín que parecía que
fuera la Iglesia, cerca del cual estaban personas que maquinaban un atentado a la Iglesia y al
Papa, y en medio de estos estaba Nuestro Señor crucificado, pero sin cabeza. ¿Quién puede
decir la pena, el horror que daba ver su santísimo cuerpo en aquel estado? Y comprendía que
los hombres no quieren a Jesucristo por su cabeza, y como la Iglesia lo representa sobre esta
tierra, por eso buscan destruir a aquel que hace sus veces. Después me he encontrado en otro
lugar, en el cual estaban otras personas que me preguntaban: “¿Qué dices tú de la Iglesia?”
(2) Y yo, sintiendo una luz en la mente he dicho: “La Iglesia será siempre Iglesia, a lo más
podrá lavarse en su propia sangre, pero este lavado la volverá más bella y gloriosa”.
(3) Ellos al oír esto han dicho: “Es falso, llamemos a nuestro dios y veamos qué cosa dice”.
(4) Entonces ha salido un hombre que superaba a todos en altura, con corona en la cabeza,
y ha dicho: “La Iglesia será destruida, no existirán funciones públicas, a lo más alguna escondida,
y la Virgen no será más reconocida”.
(5) Yo al oír esto he dicho: “¿Y quién eres tú que te atreves a decir esto? ¿No eres tú acaso
aquella serpiente condenada por Dios a arrastrarse por la tierra? Y ahora te atreves a tanto que
haces creer que eres rey, engañando a las gentes, te ordeno que te hagas conocer por lo que
eres”.
(6) Mientras esto decía, de alto se ha hecho bajo, bajo, ha tomado la forma de serpiente, y
provocando un relámpago se ha precipitado; y yo me he encontrado en mí misma.
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4-180
Marzo 5, 1903
Jesús se hace ver llevando un fajo de cruces en los
brazos, y le dice que son las cruces del desengaño,
que tiene listas para cada uno.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, me he encontrado junto con el bendito Jesús, que
llevaba un fajo de cruces, de espinas en los brazos, todo cansado y afanado. Y yo, viéndolo en
aquel estado he dicho: “Señor, ¿con qué fin afanarte tanto con este fajo en los brazos?”
(2) Y Él: “Hija mía, estas son las cruces del desengaño, que tengo siempre listas para
desengañar a las criaturas”.
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