(3) Después, ha venido la Reina Madre, como si hubiera querido usar conmigo un trato de
justicia me ha reprendido ásperamente por algún pensamiento y palabra, especialmente cuando
viéndome con poquísimos sufrimientos digo que no es ya Voluntad de Dios, y entonces quiero
salir de este estado. ¿Quién puede decir con qué rigor me ha reprendido? Y me ha dicho: “Que
el Señor permita que algunos días te suspenda, puede ser; pero que te dispongas tú, esto es
intolerable ante Dios, viniendo tú casi a dictar leyes del modo como te quiere tener”. Sentí tanto
la fuerza del rigor, que estaba por desmayarme, tanto que el bendito Jesús teniendo compasión
de mí, me sostuvo entre sus brazos.
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4-177
Febrero 9, 1903
Los bienes que tiene la Iglesia católica, y los males de los protestantes.
(1) Esta mañana, encontrándome fuera de mí misma veía al confesor con otro sacerdote
santo, el cual decía: “Quítate todo pensamiento de que no es Voluntad de Dios tu situación”.
(2) Después ha hablado sobre estos protestantes que dicen de Corato, y ha dicho: “Poco o
nada harán, porque los protestantes no tienen el anzuelo de la verdad para pescar los
corazones, como lo tiene la Iglesia católica, les falta la barca de la verdadera virtud para ponerlos
a salvo, están desprovistos de velas, de remos, de ancla, los cuales son los ejemplos y
enseñanzas de Jesucristo, y llegan a no tener ni un pan para quitarse el hambre, ni agua para
quitarse la sed y lavarse, como son los sacramentos, y lo que es más, les falta hasta el mar de
la Gracia para poder ir a pescar almas. Así que faltando todo esto, ¿qué progresos podrán
hacer?” Y ha dicho tantas otras cosas que yo no sé repetir bien. Después ha venido mi amable
Jesús y me ha dicho:
(3) “Hija mía, quien me ama se fija de frente al centro Divino, pero quien se resigna y hace en
todo la Voluntad Divina, posee en sí mismo el centro de la Divinidad”.
(4) Y como relámpago ha desaparecido. Poco después ha regresado, y yo le estaba
agradeciendo por la Creación y Redención y por tantos otros beneficios. Y Él ha agregado:
(5) “En la Creación formé el mundo material, y en la Redención formé el mundo espiritual”.
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4-178
Febrero 22, 1903
El pecado es veneno, y el dolor es el contraveneno.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, por poco tiempo he visto a mi adorable Jesús y me
ha dicho:
(2) “Hija mía, el pecado ofende a Dios e hiere al hombre, y como fue cometido por el hombre,
y fue ofendido Dios, para recibir una plena satisfacción se necesitaba un hombre y un Dios que
satisficiera. Y los treinta años de mi Vida mortal dieron satisfacción por las tres edades del
mundo, por los tres diferentes estados de ley: La natural, la escrita y la de la gracia, y por las
tres diversas edades de cada hombre: Adolescencia, juventud y vejez. Yo por todos di
satisfacción, merecí e impetré; y mi Humanidad sirve de escalera para subir al Cielo; pero si el
hombre no sube esta escalera con el ejercicio de las propias virtudes, en vano intenta subir y
volverá inútil para sí mismo mi obrar”.