4-138
Julio 28, 1902
Efectos de la oración continua.
(1) Continuando mi habitual estado, me he encontrado fuera de mí misma, y he encontrado a
mi adorable Jesús, que no queriéndome dejar ver los males del mundo me ha dicho:
(2) “Hija mía, retírate, no quieras ver los males gravísimos que hay en el mundo”.
(3) Y al decir esto me ha retirado Él mismo, y al conducirme ha dicho:
(4) “Lo que te recomiendo es el espíritu de continua oración. Este buscar siempre el alma el
conversar Conmigo, sea con el corazón, sea con la mente, sea con la boca y hasta con la simple
intención, la hace tan bella a mi vista, que las notas de su corazón armonizan con las notas de
mi corazón, y Yo me siento tan atraído para conversar con esta alma, que no sólo le manifiesto
las obras “ad extra” de mi Humanidad, sino que le voy manifestando algunas cosas de las obras
“ad intra” que la Divinidad hacía en mi Humanidad; y no sólo esto, sino que es tanta la belleza
que hace adquirir el espíritu de continua oración, que el demonio queda golpeado como por un
rayo y queda frustrado en las insidias con las que intenta dañar a esta alma”.
(5) Dicho esto ha desaparecido, y yo me he encontrado en mí misma.
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4-139
Julio 31, 1902
La verdadera Caridad debe ser desinteresada.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, algunas veces he visto a mi adorable Jesús, pero
siempre en silencio; yo me sentía toda confundida y no me atrevía a preguntarle nada, pero
parecía que quería decirme alguna cosa que hería su sagrado corazón. Finalmente, la última
vez que vino me dijo:
(2) “Hija mía, la verdadera caridad debe ser desinteresada por parte de quien la hace, y por
parte de quien la recibe, y si existe el interés, ese fango produce un humo que ciega la mente e
impide recibir el influjo y los efectos de la caridad divina. He aquí por qué en tantas obras, aun
santas que se hacen, tantos cuidados caritativos que se realizan, se siente como un vacío y no
reciben el fruto de la caridad que hacen”.
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4-140
Agosto 2, 1902
Jesús en todo el curso de su vida reparaba por
todos en general, y por cada uno en particular.
(1) Esta mañana mi adorable Jesús después de haberme hecho esperar mucho, de improviso
ha venido expandiendo rayos de luz, y yo he quedado investida por aquella luz, y no sé cómo
me he encontrado dentro de Jesucristo. ¿Quién puede decir cuántas cosas comprendía dentro
de aquella Humanidad Santísima? Sólo sé decir que la Divinidad dirigía en todo a la Humanidad,
y como la Divinidad en un mismo instante puede hacer tantos actos cuantos cada uno de
nosotros puede hacer en todo el período de la vida, y cuantos más quiera hacer, entonces,
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