4-115
Marzo 6, 1902
Jesús es despojado de todo principado, de
todo régimen y de toda soberanía.
(1) Esta mañana mi adorable Jesús al venir se hacía ver todo desnudo, como buscando
cubrirse en mi interior, y me decía:
(2) “Hija mía, me han despojado de todo principado, de todo régimen, de toda soberanía, y
para readquirir estos mis derechos sobre las criaturas, es necesario que las despoje a ellas y
casi las destruya, y con esto conocerán que donde no está Dios por principio, por régimen y por
soberano, todo lleva a la destrucción de ellos mismos, y por lo tanto a la fuente de todos los
males”.
+ + + +
4-116
Marzo 7, 1902
El alma delante de la presencia Divina adquiere
en sí misma y copia los modos del obrar divino.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, en cuanto he visto a mi amante Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, cuando atraigo al alma a mi presencia tiene este bien, que adquiere en sí misma
y copia los modos del obrar divino, de manera que tratando después con las criaturas, sienten
en ellas mismas la fuerza del obrar divino que dicha alma posee”.
(3) Después de esto sentía un temor, y era que si aquellas cosas que hago en mi interior eran
aceptables o no al Señor, y Él ha agregado:
(4) “¿Por qué temes mientras tu vida está injertada con la mía? Y además, todo lo que haces
en tu interior ha sido infundido por Mí, y muchas veces lo he hecho Yo junto contigo, sugiriéndote
el modo cómo hacerlas para que fueran agradables a Mí; otras veces he llamado a los ángeles
y juntos han hecho lo que tú hacías en tu interior, esto significa que me agrada lo que tú haces,
y que Yo mismo te he enseñado; por eso sigue y no temas”.
(5) Así he quedado tranquilizada.
+ + + +
4-117
Marzo 10, 1902
La pena del amor es más terrible que el infierno.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, me sentía fuera de mí misma, y como iba buscando
a mi adorable Jesús y no lo encontraba, repetía las búsquedas, los llantos, pero todo en vano,
no sabía qué hacer, mi pobre corazón agonizaba y sentía un dolor tan agudo que no lo sé
explicar, sólo sé decir que no sé como he quedado viva. Mientras me encontraba en esta
dolorosa situación, pero siempre buscándolo, sin poder ni un momento abstenerme de hacer
nuevas búsquedas, finalmente lo he encontrado y le he dicho: “¿Señor, cómo te haces cruel
conmigo? Mira un poco Tú mismo si son penas que yo pueda tolerar”. Y toda sin fuerzas me he
abandonado en sus brazos, y Jesús compadeciéndome toda y mirándome me ha dicho:
271 sig