para crearte y crear todo por amor tuyo, de modo que el aire, el agua, el fuego y todo lo demás
te dicen que te amo y que por amor tuyo los hice; te amo como mi imagen, y te amo por ti misma.
Tercero, te amo ab eterno, te amo en el tiempo y te amo por toda la eternidad. Y esto no es otra
cosa que un aliento que ha salido fuera de mi amor; imagina tú qué será aquel amor que
contengo en Mí mismo.
(3) Ahora, tú estás obligada a corresponderme este triple amor, amándome como tu Dios, en
el cual te debes fijar toda tú, y no hacer salir nada de ti que no sea amor por Mí, amándome por
cuenta tuya y por el bien que a ti te viene, y amarme por todos y en todos”.
(4) Después de esto me ha transportado fuera de mí misma y me he encontrado en medio de
muchas personas que decían: “Si se confirma esta ley, pobre mujer, todo le será para mal”. Y
todos esperaban con ansia oír el pro o el contra, y se veía en otro lugar apartado que estaban
muchas personas discutiendo entre ellas, y uno de estos tomaba la palabra y los hacía callar a
todos, y después de haber fatigado mucho ha salido a la puerta y ha dicho: Ciertamente sí, en
favor de la mujer. Al oír esto, todos los de afuera hacían fiesta, y los de adentro quedaban todos
confundidos, tanto que ni siquiera tenían valor de salir.
(5) Creo que sea esta ley del divorcio que dicen, y yo comprendía que no la confirmaron.
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4-101
Enero 12, 1902
La ceguera de los hombres. Jesús habla del
divorcio. Las contradicciones son perlas preciosas.
(1) Parece que continua viniendo un poco mi adorable Jesús, es más, esta mañana
transportándome fuera de mí misma me hacía ver los graves males de la sociedad, y sus
grandes amarguras, y ha vertido abundantemente en mí parte de lo que lo amargaba, y después
me ha dicho:
(2) “Hija mía, mira un poco hasta donde ha llegado la ceguera de los hombres, hasta querer
formar leyes inicuas y contra ellos mismos y su bienestar social; hija mía, por esto te llamo de
nuevo a los sufrimientos, a fin de que ofreciéndote Conmigo a la Divina Justicia, aquellos que
deben combatir esta ley del divorcio obtengan luz y gracia eficaz para resultar victoriosos. Hija
mía, Yo tolero que hagan guerras, revoluciones, que la sangre de los nuevos mártires inunde el
mundo, esto es honor para Mí y para mi Iglesia, pero esta ley brutal es una afrenta a la Iglesia,
y a Mí me es abominable e intolerable”.
(3) Mientras esto decía, he visto un hombre que luchaba contra esta ley, cansado y sin fuerzas,
en actitud de quererse retirar de la empresa; entonces junto con el Señor lo hemos alentado y
él ha respondido: “Me veo casi solo para luchar, e imposibilitado para obtener el propósito”. Yo
le dije: “Ánimo, porque las contradicciones son tantas perlas de las que el Señor se servirá para
adornaros en el Cielo”. Y él ha tomado aliento y ha seguido con la empresa.
(4) Después de esto he visto a otro todo afanado, pensativo, no sabiendo qué decidir, y
algunos le decían: “¿Sabes qué quieres hacer? Sal, sal de Roma”. Y él: “No, no puedo, es
palabra dada a mi padre, expondré mi vida, pero salir jamás”.
(5) Después nos hemos retirado, Jesús ha desaparecido y yo me he encontrado en mí misma
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