(5) “Era necesario que te privara de Mí, de otra manera no te habrías convencido si soy Yo o
bien tu fantasía. La privación sirve para hacer conocer de donde vienen las cosas y la
preciosidad del objeto perdido, y para estimarlo más cuando se recobra”.
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4-96
Noviembre 22, 1901
El yo lleva la marca de todas las ruinas, sin el yo todo es seguridad.
(1) Después de haber pasado días amarguísimos de lágrimas, de privaciones y de silencio,
mi pobre corazón no puede más; tanto es el dolor fuera de mi centro Dios, que continuamente
soy arrojada entre profundas olas de fiera tempestad, en estado de fuerte violencia en que sufro
a cada momento la muerte, y lo que es más, no poder morir. Entonces, encontrándome en esta
situación, por poco se ha hecho ver y me ha dicho:
(2) “Hija mía, cuando un alma hace en todo la voluntad de otra, se dice que tiene confianza
en aquella, por eso vive del querer de la otra y no del suyo, así cuando el alma hace en todo mi
Voluntad, Yo digo que tiene fe, así que el Divino Querer y la fe son ramas producidas de un solo
tronco, y como la fe es simple, la fe y el Divino Querer producen la tercera rama de la simplicidad,
y así el alma readquiere en todo las características de paloma. ¿No quieres tú entonces ser mi
paloma?”
(3) En otra ocasión me dijo:
(4) “Hija mía, las perlas, el oro, las gemas, las cosas más preciosas, se tienen bien
custodiadas dentro de algún cofre y con doble llave. ¿Por qué temes tú entonces si te tengo bien
custodiada en el cofre de la santa obediencia, custodia segurísima donde no una, sino dos llaves
tienen bien cerrada la puerta para tener prohibido el ingreso a cualquier ladrón, y aun a la sombra
de cualquier defecto? Sólo el yo lleva la marca de todas las ruinas, pero sin el yo todo es
seguridad”.
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4-97
Diciembre 27, 1901
Jesús: suministrador de la Santísima
Trinidad. Separación de los sacerdotes.
(1) Es inútil el decir mi pobre estado, cómo me he reducido, sería un querer recrudecer y hacer
más profundas las llagas de mi alma, por eso paso todo en silencio haciendo un ofrecimiento al
Señor. Entonces esta mañana mientras lloraba la pérdida de mi adorable Jesús, ha venido el
confesor y me ha dado la obediencia de pedir al Señor que se dignara venir. Parece que ha
venido, y habiendo puesto el confesor la intención de la crucifixión, me ha participado los dolores
de la cruz, y mientras esto hacía ha dicho al confesor:
(2) “Yo fui suministrador de la Santísima Trinidad, esto es: Suministré a las gentes la potencia,
la sabiduría, la caridad de las Divinas Personas. Tú, siendo mi representante, no debes hacer
otra cosa que continuar mi misma obra hacia las almas, y si no te interesas vienes a destrozar
la obra empezada por Mí, y Yo me siento defraudado en la ejecución de mis designios, y soy
obligado a retirar la potencia, la sabiduría, la caridad que os habría suministrado si hubieras
cumplido la obra que te confié”.