4-94
Octubre 21, 1901
La recta intención. Todo lo que no se hace por Dios
queda perdido como polvo ante un viento impetuoso.
(1) Esta mañana, el bendito Jesús al venir parecía que hacía un cerco con sus brazos como
para encerrarme dentro, y mientras me estrechaba me ha dicho:
(2) “Hija mía, cuando el alma hace todo por Mí, todo queda encerrado dentro de este cerco,
nada queda fuera, así fuera un suspiro, un latido, un movimiento cualquiera, todo entra en Mí, y
en Mí todo queda numerado y Yo en recompensa los derramo en el alma, pero duplicados de
gracia, de modo que el alma derramándolos nuevamente en Mí, y Yo en ella, llega a adquirir un
capital sorprendente de gracia, y todo esto es mi deleite, esto es: “Dar a la criatura lo que me ha
dado como si fuese cosa suya, agregando siempre de lo mío”. Y quien con su ingratitud impide
que le dé lo que quiero, impide mis inocentes delicias. Ahora, quien no obra por Mí, todo queda
fuera de mi cerco, dispersado como el polvo por un viento impetuoso”.
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4-95
Octubre 25, 1901
La privación hace conocer de dónde vienen las
cosas y la preciosidad del objeto perdido.
(1) Después de haber pasado varios días de temores y dudas sobre mi estado, creyéndolo
todo un trabajo de mi fantasía, y a veces se fijaba tanto mi mente en esto, que llegaba a
lamentarme y a disgustarme con Nuestro Señor diciendo: “¡Qué pena, qué desgracia la mía ser
víctima de mi fantasía, creía verte a Ti y en cambio era todo alucinación de la fantasía, creía
cumplir tu Querer estando por tanto tiempo en este lecho, y quién sabe si no ha sido también un
fruto de la fantasía! Señor, da pena, da espanto el sólo pensarlo; tu Querer endulzaba todo, pero
esto me amarga hasta la médula de los huesos; ¡ah! dame la fuerza de salir de este estado de
fantasía”. Y lo tenía tan fijo que no me podía distraer, tanto, que llegaba a pensar que la fantasía
me habría preparado un lugar en el infierno; si bien buscaba liberarme diciendo: “Pues bien, me
serviré de la fantasía para poderlo amar en el infierno.
(2) Ahora, mientras me encontraba en esta fijación, el bendito Jesús ha querido acrecentar mi
dolorosa situación, con moverse dentro de mí diciendo: “No prestes atención a esto, de otra
manera Yo te dejo y te haré ver si soy Yo quien vengo o es tu fantasía que engaña”.
(3) A pesar de esto no me he preocupado por entonces diciendo: “¡Ah!, no tendrá ánimo de
hacerlo, es tan bueno.” Sin embargo, en efecto lo hizo.
(4) Es inútil decir lo que pasé algunos días privada de Jesús, me alargaría demasiado, sólo al
recordarme se me hiela la sangre en las venas, por eso paso adelante. Ahora, habiendo dicho
todo esto al confesor, parece que él fue mi mediador. Habiendo comenzado a pedir juntos que
se dignara venir, me sentí perder los sentidos y se hacía ver de muy lejos, casi enfadado que
no quería venir. Yo no me atrevía, pero el confesor insistía uniendo la intención de que me
participara la crucifixión, entonces para contentar al confesor se ha acercado y me ha participado
los dolores de la cruz, y después como si hubiera hecho las paces me ha dicho: