obstante, el primer alimento que se debería buscar en la sociedad, en las familias y por cada
alma, debería ser la paz, todos los demás alimentos se vuelven insalubres sin ella, aunque sean
las mismas virtudes, la caridad, el arrepentimiento, sin la paz no llevan ni salud ni verdadera
santidad; sin embargo en el mundo de hoy se ha descartado este alimento de la paz tan
necesario y saludable, y no se quiere mas que turbulencias y guerras. Hija mía, ruega, ruega”.
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4-93
Octubre 14, 1901
Jesús se muestra como un relámpago, y le hace
comprender alguna cosa de los atributos divinos.
(1) El bendito Jesús viene de prisa, casi como un relámpago, y en ese relámpago hace salir
de dentro de su interior, ahora un distintivo especial de un atributo suyo, y ahora algún otro,
cuántas cosas hace comprender en aquel relámpago; pero retirándose aquel relámpago la
mente permanece a oscuras y no sabe decir lo que ha comprendido en aquel relámpago de luz,
mucho más que siendo cosas que se refieren a la Divinidad, la lengua humana se ve en
dificultades para poderlas decir, y por cuanto más se esfuerza, más muda queda, más bien en
estas cosas es siempre una niñita recién nacida. Pero la obediencia quiere que me esfuerce en
decir lo poco que pueda, y helo aquí: “Me parecía que todos los bienes Dios los contiene en Sí
mismo, de modo que, encontrando en Dios todos los bienes que Él contiene, no es necesario ir
a otra parte para ver la amplitud de sus confines, no, sino que Él solo basta para encontrar todo
lo que es suyo. Ahora, en un relámpago mostraba un distintivo especial de su belleza; ¿pero
quién puede decir cuán bello es? Sólo sé decir que comparadas todas las bellezas angélicas y
humanas, las bellezas de la variedad de las flores y de los frutos, el espléndido azul y estrellado
cielo, que parece que mirándolo nos hipnotiza y nos habla de una belleza suprema, son sombras
o aliento que Dios ha mandado de la belleza que en Él contiene, o sea, como pequeñas gotas
de rocío comparadas con las inmensas aguas del mar. Paso adelante pues mi mente empieza
a perderse. En otro relámpago mostraba un distintivo especial del atributo de la caridad, pero,
¡oh Dios tres veces Santo! ¿Cómo podré yo, miserable, hablar sobre este atributo, que es la
fuente de la cual se derivan todos los otros atributos? Diré sólo lo que comprendí de él con
respecto a la naturaleza humana. Comprendí que Dios al crearnos, este atributo de la caridad
se vierte en nosotros y nos llena todo de Sí, de modo que si el alma correspondiese, estando
llena del soplo de la caridad de Dios, la misma naturaleza debería transformarse en caridad
hacia Dios. En cambio, conforme el alma se va difundiendo en el amor de las criaturas, o de los
placeres, o del interés, o de cualquier otra cosa, aquel soplo divino va saliendo del alma, y si
llega a difundirse en todo, el alma queda vacía de la caridad divina. Y como al Cielo no se entra
si no se es un complejo de caridad purísima, toda divina, si el alma se salva, este soplo recibido
al ser creada, lo irá a readquirir a fuerza de fuego en las llamas purgantes, y sólo saldrá cuando
llegue a desbordarse de esta caridad, entonces quién sabe qué larga etapa tendrá que pasar en
aquel lugar expiatorio. Ahora, si así tiene que ser la criatura, ¿qué será el Creador? Creo que
estoy diciendo muchos disparates, pero no me maravillo porque no soy para nada ninguna docta,
soy siempre una ignorante, y si hay alguna cosa de verdad en estos escritos no es mía, sino de
Dios, y yo quedo siempre la ignorante que soy.
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