riñones le he pedido que hiciera lo mismo al corazón, y Jesús para complacerme ha
condescendido, y después me parecía como si Jesús bendito estuviera cansado por causa mía,
y le he dicho: “Dulce vida mía, estás cansado por causa mía, ¿no es verdad?”
(4) Y Él: “Sí. Al menos sé agradecida por las gracias que te estoy haciendo, porque la gratitud
es la llave para poder abrir a placer los tesoros que Dios contiene; pero debes saber que esto
que he hecho te servirá para preservarte de la corrupción, para corroborarte y para disponer tu
alma y tu cuerpo a la gloria eterna”.
(5) Después de esto parecía que me transportase fuera de mí misma y me hacía ver la multitud
de las gentes y el bien que podían hacer y no hacen, y por lo tanto la gloria que Dios debe recibir
y no recibe, y Jesús todo afligido ha agregado:
(6) “Amada mía, mi corazón arde por el honor de mi gloria y por el bien de las almas. Por todo
el bien que omiten, tantos vacíos recibe mi gloria, y sus almas aunque no hicieran el mal, no
haciendo el bien que podrían hacer son como aquellas habitaciones vacías, que si bien son
bellas, pero no hay nada para admirar que atraiga la mirada, y por tanto ninguna gloria recibe el
dueño, y si hacen un bien y otro lo omiten, son como aquellas habitaciones todas despobladas,
en que apenas algún objeto se descubre sin ningún orden. Amada mía, entra a tomar parte de
estas penas, de los ardores que mi corazón siente por la gloria de la Majestad Divina y por el
bien de las almas, trata de llenar estos vacíos de mi gloria, y podrás hacerlo no dejando pasar
momento de tu vida que no esté unido con la mía, esto es, en todas tus acciones, sea oración o
sufrimiento, reposo o trabajo, silencio o conversación, tristeza o alegría, aun el alimento que
tomes, en suma, en todo lo que te pueda suceder pondrás la intención de darme toda la gloria
que en tales acciones deberían darme y de suplir al bien que deberían hacer y no hacen,
intentando repetir la intención por cuanta gloria no recibo y por cuanto bien omiten. Si esto haces
llenarás en algún modo el vacío de la gloria que debo recibir de las criaturas, y mi corazón sentirá
un refrigerio a mis ardores, y por este refrigerio correrán ríos de gracia en provecho de los
mortales, que les infundirán mayor fuerza para hacer el bien”.
(7) Después de esto me he encontrado en mí misma.
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4-84
Septiembre 5, 1901
El verdadero amor suple a todo.
(1) Al volver mi amable Jesús me sentía casi con temor de no corresponder a las gracias que
el Señor me hace, habiéndome dejado impresas aquellas palabras que me dijo antes: “Al menos
sé agradecida”. Y Él, viéndome con este temor me ha dicho:
(2) “Hija mía, ánimo, no temas, el amor suplirá a todo; además, habiendo puesto la voluntad
de verdaderamente hacer lo que Yo quiero, aunque alguna vez faltaras Yo supliré por ti, por eso
no temas. Debes saber que el verdadero amor es ingenioso, y el verdadero ingenio llega a todo;
mucho más cuando en el alma hay un amor amante, un amor que se duele de las penas de la
persona amada como si fueran propias, y un amor que llega a tomar sobre sí, a sufrir lo que
debería sufrir la persona que se ama, es el más heroico y se asemeja a mi amor; siendo muy
difícil encontrar quien ponga la propia piel. Entonces, si en toda tú no hay más que amor, si no
me complacerás en un modo lo harás en otro; es más, si estás en posesión de estos tres amores,
me sucederá a Mí como a aquel que siendo injuriado, ofendido con todo tipo de afrentas por
todos, entre tantos hay uno que lo ama, lo compadece, le paga por todos, y aquel, ¿qué hace?
Fija la mirada en la persona amada y encontrando su recompensa olvida todos los ultrajes, y da
favores y gracias a los mismos que lo ultrajan”.
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