4-78
Agosto 3, 1901
El alma que posee la Gracia tiene potestad sobre
el infierno, sobre los hombres y sobre Dios.
(1) Esta mañana mi adorable Jesús no venía, y después de mucho esperar ha venido la Virgen
Mamá conduciéndolo casi por la fuerza, pero Jesús huía. Entonces la Virgen Santísima me ha
dicho:
(2) “Hija mía, no te canses en pedirle, más bien sé inoportuna, porque este huir que hace es
señal de que quiere enviar algún castigo, por eso huye de la vista de las personas amadas, pero
tú no te detengas, porque el alma que posee la gracia tiene potestad sobre el infierno, sobre los
hombres y sobre Dios mismo, porque siendo la Gracia parte de Dios mismo, poseyéndola el
alma, ¿no tiene tal vez el poder sobre lo que ella misma posee?”
(3) Entonces después de mucho esperar, obligado por la Mamá Reina e importunado por mí,
ha venido, pero con un aspecto imponente y serio, de modo que no me atrevía a hablar, no
sabía cómo hacer para quitarle aquel aspecto tan imponente. Pensé comenzar a hablar con
disparates diciéndole: “Mi dulce Bien, amémonos, si no nos amamos nosotros, ¿quién nos debe
amar? Y si no te contentas con mi amor, ¿quién podrá contentarte? ¡Ah! dame una señal cierta
de que estás contento de mi amor, de otra manera yo desfallezco, yo muero”. ¿Pero quién puede
decir todos los disparates que he dicho? Creo que es mejor pasarlos por alto; pero con esto
parece que he tenido éxito en quitarle aquel aire imponente que tenía, y me ha dicho:
(4) “Sólo estaré contento de tu amor cuando éste sobrepase el río de la iniquidad de los
hombres, por eso piensa en acrecentar tu amor, porque así más estaré contento de ti”.
(5) Dicho esto ha desaparecido.
+ + + +
4-79
Agosto 5, 1901
Cómo las mortificaciones son los ojos del alma.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, mi bendito Jesús tardaba en venir y yo me sentía
morir por la pena de su privación, cuando de improviso ha venido y me ha dicho:
(2) “Hija mía, así como los ojos son la vista del cuerpo, así la mortificación es la vista del alma,
así que la mortificación se puede decir ojos del alma”.
(3) Y ha desaparecido.
+ + + +
4-80
Agosto 6, 1901
El amor de los bienaventurados es propiedad divina,
pero el amor de los viadores es propiedad que está
en acto de hacer adquisición de él.
(1) Esta mañana habiendo recibido la comunión, mi adorable Jesús se hacía ver tan sufriente
y ofendido que movía a compasión; yo lo he estrechado a mí y le he dicho: “Dulce Bien mío,