(7) Y Él: “Saldrá para consolar a los pueblos, que oprimidos, cansados, abatidos, traicionados
por tantas falsedades, buscarán ellos mismos el puerto de la verdad, y todos humillados pedirán
al Santo Padre que vaya en medio de ellos para liberarlos de tantos males y ponerlos en el
puerto de la salvación”.
(8) Y yo: “Señor, ¿esto sucederá después de las guerras que otras veces Tú has dicho?”
(9) Y Él: “Sí”.
(10) Y yo: “Cómo me quisiera ir antes de que estas cosas sucedan”.
(11) Y Él: “¿Y entonces Yo a dónde iré a entretenerme?”
(12) “Ah Señor, hay tantas almas buenas con las cuales puedes entretenerte, que
comparándome yo con ellas, ¡oh! cuán mala me veo”. Pero Jesús no poniéndome atención ha
desaparecido, y yo he regresado en mí misma.
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4-46
Enero 6, 1901
Jesús se comunica a los tres magos con el
amor, con la belleza y con la potencia.
(1) Encontrándome fuera de mí misma, me parecía ver cuando los santos Magos llegaron a
la cueva de Belén; apenas llegados a la presencia del Niño, Él se complació en hacer relucir
externamente los rayos de su Divinidad, comunicándose a los Magos en tres modos: Con el
amor, con la belleza y con la potencia. De modo que quedaron raptados y postrados ante la
presencia del Niñito Jesús; tanto, que si el Señor no hubiera retirado a su interior los rayos de
su Divinidad, habrían permanecido ahí para siempre sin poderse mover más. Entonces, en
cuanto el Niño retiró la Divinidad, volvieron en sí mismos los santos Magos, se sacudieron
estupefactos al ver un exceso de amor tan grande, porque en esa luz el Señor les había hecho
comprender el misterio de la Encarnación. Luego se levantaron y ofrecieron los dones a la Reina
Madre, y Ella habló largamente con ellos, pero no sé decir todo lo que dijo, sólo recuerdo que
les inculcó fuertemente no sólo su salvación, sino que tomaran a pecho la salvación de sus
pueblos, no teniendo temor ni siquiera de exponer sus vidas para obtener el intento.
(2) Después de esto me he retirado en mí misma y me he encontrado junto con Jesús, y Él
quería que yo le dijera alguna cosa, pero yo me veía tan mala y confundida que no me atrevía a
decirle nada; entonces viendo que no decía nada, Él mismo prosiguió hablando sobre los santos
Magos diciéndome:
(3) “Con haberme comunicado en tres modos a los Magos, les obtuve tres efectos, porque
jamás me comunico a las almas inútilmente, sino que siempre reciben algún provecho.
Entonces, comunicándome con el amor obtuvieron el desapego de ellos mismos, con la belleza
obtuvieron el desprecio de las cosas terrenas, y con la potencia quedaron sus corazones atados
a Mí, y obtuvieron el valor de arriesgar la sangre y la vida por Mí”.
(4) Después ha agregado: “Y tú, ¿qué quieres? Dime, ¿me quieres mucho? ¿Cómo me
quisieras amar?”.
(5) Y yo, no sabiendo qué decir, aumentando mi confusión he dicho: “Señor, no quisiera otra
cosa que a Ti, y si me preguntas que si te quiero, no tengo palabras para saberlo manifestar,
sólo sé decir que siento esta pasión de que nadie me pueda ganar en amarte, y que yo sea la
primera en amarte sobre todos, y que ninguno me pueda sobrepasar, pero esto no me contenta
aún, para estar contenta quisiera amarte con tu mismo amor, y así poderte amar como te amas
Tú mismo. ¡Ah sí! Sólo entonces cesarían mis temores sobre el amarte”.
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