(2) “Esto que tú ves es la misericordia contenida, y esto irrita mayormente a la justicia; ¿cómo
no debo hacer justicia, mientras que ellos mismos me impiden la misericordia?”
(3) Y yo, tomándole las manos lo he estrechado diciendo: “No Señor, no puedes hacer justicia,
no lo quiero yo, y no queriéndolo yo tampoco Tú lo quieres, porque mi voluntad no es más mía,
sino tuya, y siendo tuya, todo lo que yo no quiero tampoco Tú lo quieres; ¿no me lo has dicho
Tú mismo, que debo vivir en todo y por todo de tu Querer?”
(4) Mi hablar ha desarmado a mi dulce Jesús, se ha empequeñecido de nuevo y se ha
encerrado en mi interior, y yo me he encontrado en mí misma.
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4-38
Noviembre 25, 1900
La naturaleza del verdadero amor es de transformar
las penas en alegrías, las amarguras en dulzuras.
(1) Tardando en venir mi dulcísimo Jesús, me sentí casi con temor, y aún no venía, pero
después con mi sorpresa, todo de improviso ha venido y me ha dicho:
(2) “Amada mía, ¿quieres saber cuándo una obra se hace por la persona amada? Cuando
encontrando sacrificios, amarguras y penas, tiene virtud de cambiarlas en dulzuras y delicias,
porque esta es la naturaleza del verdadero amor, la de transformar las penas en alegrías, las
amarguras en dulzuras, si se experimenta lo contrario es señal de que no es el verdadero amor
el que obra. ¡Oh, en cuántas obras se dice: lo hago por Dios, pero en las dificultades retroceden!,
con esto hacen ver que no era por Dios, sino por el propio interés y el placer que sentían”.
(3) Después ha agregado: “Generalmente se dice que la propia voluntad estropea todas las
cosas e infecta las obras más santas, sin embargo si esta voluntad propia está conectada con
la Voluntad de Dios, no hay otra virtud que la pueda superar, porque donde hay voluntad hay
vida en el obrar el bien, pero donde no hay voluntad hay muerte en el obrar, o bien se obrará
fatigosamente como si se estuviera en agonía”.
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4-39
Diciembre 3, 1900
La naturaleza de la Santísima Trinidad está formada
de amor purísimo, simplísimo y comunicativo.
(1) Esta mañana encontrándome fuera de mí misma, me he encontrado con el niño Jesús
entre los brazos, y mientras me deleitaba en mirarlo, sin saber como, del mismo Niño ha salido
un segundo, y después de breves instantes un tercer Niño, los dos semejantes al primero, si
bien distintos entre ellos. Asombrada al mirar esto he dicho: “¡Oh, cómo se toca con la mano el
misterio sacrosanto de la Santísima Trinidad, que mientras sois Uno, sois también Tres!” Me
parecía que los Tres me decían, pero al salir la palabra formaba una sola voz:
(2) “Nuestra naturaleza está formada de amor purísimo, simplísimo y comunicativo, y la
naturaleza del verdadero Amor tiene como propiedad especial producir de sí mismo imágenes
todas semejantes en la potencia, en la bondad, en la belleza y en todo lo que él contiene, y sólo
para dar un realce más sublime a nuestra omnipotencia pone la marca de la distinción, de modo
que esta nuestra naturaleza, derritiéndose en amor, como es simple, sin ninguna materia que