(4) “La obediencia es tan glorificada porque tiene virtud de descubrir, desde las raíces, las
pasiones humanas, destruye en el alma todo lo que es terreno y material, y con gran honor suyo
le restituye al alma su estado original, esto es, como fue creada por Dios en la justicia original,
antes de ser arrojada del Edén terrestre, y en este sublime estado el alma se siente atraída
fuertemente a todo lo que es bien, siente connatural a ella todo lo que es bueno, santo y perfecto,
con un horror grandísimo aun a la sombra del mal. Con esta naturaleza feliz, recibida por la
expertísima mano de la obediencia, el alma no experimenta más dificultad para seguir las
órdenes recibidas, mucho más que quien manda, debe mandar siempre lo bueno, y he aquí
cómo la obediencia sabe imprimir bien la imagen divina, y no sólo eso, sino cambia la naturaleza
humana en la divina, porque como Dios es bueno, santo y perfectísimo, y es llevado a todo lo
que es bueno y odia sumamente el mal, así la obediencia tiene virtud de divinizar la naturaleza
humana y de hacerle adquirir las propiedades divinas; y cuanto más el alma se deja manejar por
esta expertísima mano, tanto más adquiere de divino y destruye el propio ser. Por eso es tan
glorificada y honrada, tanto que Yo mismo me sometí a ella y por ella quedé honrado y
glorificado, y restituí por medio suyo el honor y la gloria a todos mis hijos que por la
desobediencia habían perdido”.
(5) Esto más o menos he sabido manifestar, lo demás lo tengo en la mente pero me faltan las
palabras, porque es tanta la altura del concepto de esta virtud, que mi pobre lenguaje humano
no sabe adaptarse a ponerlo en palabras...
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4-29
Noviembre 10, 1900
Jesús le enseña donde está el verdadero amor.
(1) Continuaba sin venir, y yo me sentía inmersa en la más grande amargura, mi alma quedaba
desgarrada de mil modos. Sentía como una sombra junto a mí y oía la voz de mi adorable Jesús,
pero sin verlo, que me ha dicho:
(2) “El amor más perfecto está en la verdadera confianza que se debe tener hacia el objeto
amado, y aunque se viera perdido el objeto que se ama, entonces más que nunca es tiempo de
demostrar esta viva confianza. Este es el medio más fácil para ponerse en posesión de lo que
ardientemente se ama”.
(3) Dicho esto ha desaparecido la sombra y la voz. ¿Quién puede decir la pena que siento por
no haber visto a mi amado Bien?
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4-30
Noviembre 11, 1900
Saliendo del Divino Querer se pierde el
conocimiento de Dios y de sí mismo.
(1) Parece que el Señor bendito quiere ejercitarme en la paciencia, no tiene compasión ni de
mis lágrimas ni de mi dolorosísimo estado. Yo sin Él me veo inmersa en las más grandes
miserias, creo que no haya alma más perversa que la mía, si bien estando con Jesús me veo
más que nunca mala, pero como me encuentro con Él que posee todos los bienes, mi alma
encuentra el remedio a todos los males. Así que faltándome Él, todo para mí termina, no hay
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