(6) “La medicina más provechosa y eficaz en las circunstancias más tristes de la vida es la
resignación. Tú con desesperarte, en vez de tomar la medicina estás tomando el veneno para
matar tu alma. ¿No sabes tú que el remedio más oportuno para todos los males, la cosa principal
que nos hace nobles, nos diviniza y nos asemeja a Nuestro Señor y tiene virtud de convertir en
dulzura las mismas amarguras, es la resignación? ¿Qué cosa fue la vida de Jesús sobre la tierra
sino un continuar el Querer del Padre, y mientras estaba en la tierra estaba unido con el Padre
en el Cielo? Así el alma resignada, mientras vive en la tierra, el alma y su voluntad está unida
con Dios en el Cielo. ¿Se puede dar cosa más querida y deseable que ésta?”
(7) Aquella alma, como sacudida ha comenzado a calmarse, y yo junto con Jesús nos hemos
retirado. Sea todo para gloria de Dios y sea siempre bendito.
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4-27
Noviembre 2, 1900
Quien mora en Jesús, nada en el océano de todos los contentos.
(1) Esta mañana me sentía toda oprimida y afligida, con la añadidura que el bendito Jesús no
se hacía ver; después de mucho esperar ha salido de dentro de mi interior, y abriéndome su
corazón me ponía dentro diciéndome:
(2) “Estate dentro de Mí, sólo aquí encontrarás la verdadera paz y estable contento, porque
dentro de Mí no penetra nada de lo que no pertenece a la paz y felicidad, y quien mora en Mí no
hace otra cosa que nadar en el océano de todos los contentos; mientras que al salir fuera de Mí,
aunque el alma no se tomara la molestia de nada, sólo con ver las ofensas que me hacen y el
modo como me disgustan, ya viene a participar en las aflicciones, y queda perturbada por ello;
por eso tú de vez en cuando olvídate de todo, entra dentro de Mí y ven a gustar mi paz y felicidad,
después sal fuera y hazme el oficio de reparadora mía”.
(3) Dicho esto ha desaparecido.
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4-28
Noviembre 8, 1900
La obediencia restituye al alma su estado original.
(1) Continuando sus acostumbradas demoras al venir, yo sentía todo el peso de su privación;
cuando repentinamente ha venido y sin saber por qué me ha hecho esta pregunta:
(2) “¿Me sabrías decir por qué la obediencia es tan glorificada y causa tanto honor de imprimir
en el alma la imagen divina?”
(3) Yo toda confundida no he sabido qué responder, pero el bendito Jesús con una luz
intelectual que me mandaba, me ha respondido Él mismo, pero como es por medio de luz y no
de palabras, no tengo palabras para expresarlo, pero la obediencia quiere que lo intente para
ver si logro escribirlo, aunque creo que diré disparates y escribiré cosas que no concordarán,
pero pongo toda mi fe en la obediencia, especialmente que son cosas que se refieren
directamente a ella, y ahora empiezo a intentarlo. Entonces parecía que me decía:
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