(3) Agrego porque así lo quiere la obediencia, que el otro día estaba pensando que si de
verdad suceden tantos castigos que he escrito en estos cuadernos, ¿quién tendrá corazón de
ser espectador? Y el bendito Señor con claridad me hizo comprender que algunos se realizarán
mientras esté todavía sobre esta tierra, otros después de mi muerte, y algunos otros serán
disminuidos en parte. Así que quedé un poco más aliviada pensando que no me tocaba verlos
todos. He aquí satisfecha la señora obediencia, que había empezado a fruncir el ceño, a dar
lamentos y a regañar; parece que esta bendita señora no quiere en ningún modo adaptarse a la
razón humana, no quiere investirse de ninguna circunstancia, más bien parece que no tiene
razón, y en verdad es un martirio tener que ver con alguien que no tiene razón, porque para
poder estar un poco bien es necesario perder la propia razón, porque la señorita se va jactando:
“Yo no tengo ninguna razón humana, por eso no sé adaptarme a la manera humana, mi razón
es divina, y quien quiera vivir en paz Conmigo es absolutamente necesario que pierda la suya,
para hacer adquisición de la mía”. Así es como razona la señorita, ¿qué se puede decir? Es
mejor callar, porque al derecho o al revés siempre quiere la razón, y se gloría de negártela
siempre.
+ + + +
4-24
Octubre 23, 1900
El verdadero amor jamás está solo.
(1) Esta mañana, habiendo recibido la comunión, mi adorable Jesús me hacía ver al confesor
que ponía la intención de hacerme sufrir la crucifixión; mi pobre naturaleza sentía repugnancia,
no porque no quisiera sufrir, sino por otras razones que no es necesario describirlas aquí, pero
Jesús, como lamentándose de mí decía al padre:
(2) “No quiere someterse”.
(3) Yo me he enternecido ante el lamento, el padre ha renovado la orden y me he sometido.
Después de haber sufrido un poco, como veía al padre presente, el Señor ha dicho:
(4) “Amada mía, he aquí el símbolo de la Sacrosanta Trinidad: Yo, el padre y tú. Mi amor
desde “ab eterno” jamás ha estado solo, sino siempre unido en perfecta y recíproca unión con
las Divinas Personas, porque el verdadero amor jamás está solo, sino que produce otros amores
y goza el ser amado por los amores que él mismo ha producido, y si está solo, o no es de la
naturaleza del amor divino, o bien está solo aparentemente. Si supieras cuanto me complazco
y me gusta poder continuar en las criaturas aquel amor que desde “ab eterno” reinaba y reina
todavía ahora en la Santísima Trinidad. He aquí el por qué digo que quiero el consentimiento de
la intención del confesor unido Conmigo, para poder continuar más perfectamente este amor
que simboliza a la Trinidad Sacrosanta”.
+ + + +
4-25
Octubre 29, 1900
La cosa más esencial y necesaria en un alma es la caridad.
(1) Después de haber pasado algunos días de privación y de silencio, esta mañana al venir el
bendito Jesús he dicho: “Se ve que no es más Voluntad tuya mi estado”.
(2) Y Él: “Sí, sí; levántate y ven a mis brazos”.