pies, obrar con sus manos, hablar con su boca, mirar con sus ojos, pensar con su inteligencia,
latir y amar en su corazón. Así que para hacer en todo lo que hace y como lo hace la criatura,
queremos tener pies, manos, boca, ojos y corazón como los tiene la criatura, y esto se lo
pedimos a ella como si Nosotros no fuéramos los dueños absolutos de todo, y le decimos:
‘Amémonos, Nosotros te damos de lo nuestro y tú danos de lo tuyo’. Porque nuestro Ser
Supremo, siendo purísimo Espíritu, es paso sin pies, sin caminar se encuentra por todas partes;
hace todo, obra todo sin necesidad de manos; es palabra sin boca; es luz, ve todo sin ojos. Y
como la amamos mucho nos agrada imitarla, y esto es un invento inmenso de nuestro amor que
sólo un Dios puede hacerlo. Ahora, para poder decirle a la criatura, tú debes imitarnos, debes
hacer como Nosotros hacemos, le decimos: ‘Queremos imitarte y hacer como haces tú’.
Además, es criatura nuestra, obra de nuestras manos creadoras, salida de Nosotros, de dentro
de la potencia de nuestro amor creante, por eso no es maravilla si queremos descender en ella
como para imitarla y hacer lo que hace y como lo hace ella, esto no es otra cosa que honrarnos
a Nosotros mismos y dar mayor importancia a nuestras obras; pero esto solamente lo podemos
hacer en la criatura donde reina nuestra Voluntad, en ella todo podemos hacer, desahogarnos
en amor, imitarnos recíprocamente, porque en todo se presta a hacer lo que Nosotros queremos;
en cambio donde no reina nuestra Voluntad, podemos decir que no podemos hacer nada.
(5) Ahora escucha otra sorpresa de amor que llega a lo increíble. Cuando la criatura nos ha
dado la libertad de imitarla, nos ha dado Vida en ella, nos ha dado los pies, las manos, la boca,
Nosotros la llamamos a nuestra imitación, y haciéndola entrar en nuestro Ser Divino, la potencia
de nuestro Fiat le da el paso sin pies y la hace encontrarse por todas partes, en los ángeles, en
los santos, en la Celestial Reina, hasta en nuestro seno divino, y ¡oh! cómo estamos contentos,
la criatura no más cercada por la naturaleza humana, sino libre junto con Nosotros, que obra sin
manos, habla sin boca, y ¡oh! cuántas palabras, con nuestra palabra nos dice la larga historia
de nuestro amor y de nuestro Fiat obrante; siente verterse en ella nuestra eterna sabiduría, y
¡oh! cuántas cosas nos dice de nuestro Ser Divino, habla, habla siempre, y ¡oh! cómo gozamos
al escuchar narrar por la criatura lo que Nosotros somos, y tomada por nuestras mismas llamas
de amor siente la necesidad de amarnos sin corazón, porque el corazón tiene sus límites,
mientras que nuestro amor sin corazón no tiene límites, es inmenso, y la criatura se
desembaraza del corazón y ama en nuestro amor infinito. Mira hija mía, ¿se pueden dar
sorpresas de amor más bellas que éstas? ¿Sentir el placer, el gusto de imitarla, hacer lo que
ella hace como pretexto de amor para luego llamarla a imitarnos y para hacerla hacer lo que
hacemos Nosotros? Los abismos de nuestro amor son tantos, y lo que es más, va buscando
siempre nuevos inventos de amor”.
(6) Yo no sé decir qué cosa sentía en mi mente, una inmensidad de luz que convirtiéndose en
palabras decían tantos inventos de amor de mi Creador; y mi dulce Jesús ha agregado:
(7) “Hija mía, escúchame un poco más, nuestro amor es tanto, que parece que no nos da paz
si no hacemos nuevas invenciones de amor para amar y hacernos amar, si esto no hiciéramos
nos condenaríamos al ocio, lo que no puede ser en nuestro Ente Supremo porque somos un
acto continuado de amor que siempre arde, de obras que nunca tienen fin, nuestra sabiduría es
tanta, que siempre hace cosas nuevas. Ahora, en la criatura en la que reina nuestra Voluntad
nos encerramos en ella y damos amplio desahogo a nuestro amor, concentramos todo lo que
hemos hecho, hacemos, y todo lo que haremos, repetimos en el alma nuestras obras más bellas,
nuestros desahogos de amor, las nuevas invenciones de nuestra sabiduría, que sabe hacer
tantas, que a la criatura no le es dado el numerarlas todas, y ¡oh! cuántas escenas
conmovedoras hacemos, la criatura se convierte en nuestro teatro de amor, en el depósito de
nuestras obras que jamás cesan de obrar, en el refugio de nuestras delicias, alegrías, felicidad,
en el escondite de nuestros secretos y arcanos celestiales, en la exposición de nuestras variadas
bellezas, ¿pero sabes tú para qué? Para gozárnoslas juntos, porque donde reina nuestra
Voluntad nada debe faltar de nuestras obras, Ella nos encierra en el alma y nos hace hacer en
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