criaturas es la más grande gloria que podemos recibir. ¿Qué cosa no puede hacer una palabra
nuestra? Todo, y quien está dispuesto a escucharla, se puede decir que da vida a nuestra
palabra, porque Nosotros jamás hablamos si no encontramos quién quiera escucharnos. Por
eso, quien nos escucha nos ama tanto, que sentimos como si nos quisiera dar vida en medio a
las criaturas, y Nosotros le damos nuestra Vida a su disposición. Por eso sé atenta a
escucharnos, haznos desahogar en amor, porque muchas veces cuando no tenemos con quien
hacer estos desahogos de amor, justamente se convierten en justicia”.
(3) Jesús ha hecho silencio, pero quién puede decir qué cosa ha quedado en mi mente, no
tengo palabras para expresarlo, por eso mejor termino y me abandono en los brazos de Jesús
para reposarme junto con Él, que me ama tanto y tanto quiere ser amado, que me da todo Sí
mismo, para ser amado como Él me ama. Después seguía mi giro en la Creación para encontrar
los actos hechos por el Querer Divino, hacerlos míos para poderlo amar como Él me ha amado,
y llegando al cielo azul pensaba entre mí: “Este cielo sirve como techo a los habitantes de la
tierra, y como piso a los habitantes del Cielo, entonces, como sirve a todos, todos están
obligados a adorar a Aquél que con tanto amor ha creado este cielo para dárnoslo”. Así que
llamaba a todos los ángeles, a los santos y a todos los habitantes de la tierra junto conmigo,
para que todos unidos correspondiéramos en amor, en adoración, gloria y agradecimientos a
nuestro Creador, porque nos ha amado tanto que nos ha dado este cielo; en el Querer Divino
yo llamaba, abrazaba a todos, y como si fuesen uno solo amaban junto conmigo. El dulce Jesús
ha quedado correspondido en amor por tantas voces, y con un amor indecible me ha dicho:
(4) “Hija mía, es tanta la potencia de un acto hecho en mi Querer, que llega a lo increíble;
conforme tú llamabas a todos me he sentido amado por todos, y teniendo tú una voluntad libre
y meritoria, en cuanto tú has hecho tu acto, mi Voluntad ha hecho salir de Sí un amor, una gloria,
una felicidad mayor, de la cual todos se han sentido investidos, y los ángeles y santos sienten
una gloria y felicidad mayor y se sienten más amados por Dios, la tierra recibe más ayudas, más
gracias, según sus disposiciones. Todos los actos hechos en mi Querer reciben este gran bien,
porque mi Voluntad es de todos, y todos tienen derecho a aquel acto, y como es un acto de un
viador, que es lo que hace que corra el mérito en todo lo que hace de bien, el mérito se vuelve
mérito común, y por lo tanto, alegrías, amor y gloria comunes, y si tú supieras qué significa ser
más amado por Dios, qué significa alegrías y gloria que da un Dios, ¡oh! cómo estarías más
atenta; los ángeles, los santos, que sí lo saben, suspiran por tu llamada para tener este gran
bien, y cuando tú no los llamas, presurosos dicen: ‘¿No nos llama hoy?’ Así que tú estás en la
tierra y tu mérito corre en el Cielo para dar nuevo amor y nueva felicidad a los habitantes
celestiales. ¡Oh!, cómo quisiera que todos conocieran qué significa obrar en mi Voluntad, porque
el conocimiento es como el apetito, que hace desear y saborear el alimento que se come, en
cambio sin el apetito se siente aversión a esa misma comida y no se saborea. Tal es el
conocimiento, es el portador de mis dones, del bien que quiero hacer a las criaturas, es la
confirmación de la posesión. Además, el conocimiento genera la estima, el aprecio a mis
verdades, y Yo solamente hablo cuando sé que mis palabras son amadas, escuchadas y
apreciadas, es más, cuando veo la estima, el amor, me siento atraído por mi mismo amor a
manifestar otras verdades, pero si esto no veo, hago silencio y siento el dolor de mi amor
reprimido. Tú no me harás esto, ¿no es verdad?”
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