(4) “Hija mía, escucha hasta donde puede llegar el alma que vive en nuestra Voluntad, Ella la
pone al día en todas nuestras obras, nuestro Ente Supremo tiene siempre en acto continuo todas
sus obras, para Nosotros el pasado y el futuro no existen, así que el Padre Celestial Genera
continuamente a su Hijo, y entre el Padre y el Hijo Procede el Espíritu Santo; esto es vida en
Nosotros y es como el latido y el respiro que forma nuestra Vida: ‘Generar y Proceder
continuamente’. Nos faltaría la vida si esto no fuera, como faltaría la vida a la criatura si no
tuviese un latido y un respiro continuo. Ahora, en este Generar y Proceder continuamente,
vienen formadas alegrías inmensas, felicidad y contentos tales, que no pudiéndolos contener
dentro de Nosotros se desbordan fuera y forman las alegrías y la felicidad de todo el Cielo. De
los bienes inmensos que produce la Generación continua del Verbo y el Proceder del Espíritu
Santo, se desbordó fuera la suntuosidad y magnificencia de la máquina de toda la Creación; la
creación del hombre, la concepción de la Virgen Inmaculada y el descendimiento del Verbo a la
tierra, todo esto y otras cosas más están siempre en acto en nuestro Ser Divino, como está
siempre en acto que el Padre Genera a su Hijo y el Proceder del Espíritu Santo. Ahora, quien
vive en nuestra Voluntad es espectador de estos prodigios divinos, y siente volver a darse del
Padre el Hijo que siempre Genera, el Espíritu Santo que siempre Procede, y ¡oh! los contentos,
el amor, las gracias que recibe, y nos da la gloria que siempre Generamos. En nuestro Querer
encuentra en acto la Creación, y le damos con derecho todos los bienes de ella, y es la primera
glorificadora por tantas cosas que hemos creado; encuentra en acto a la Virgen concebida, sus
mares de amor, toda su vida, y la Virgen la hace poseedora de todo, y ella toma y nos glorifica
por el gran bien que hicimos al crear a esta Celestial Criatura; encuentra en acto el
descendimiento del Verbo, su Nacimiento, sus lágrimas, su Vida palpitante, también sus penas
y la hacemos poseedora de todo, y ella toma todo, nos glorifica, nos ama por todos y por todo.
En nuestro Querer la criatura puede decir: ‘Todo es mío, aun el mismo Dios, como es mía la
Divina Voluntad’. Por eso ella siente el deber de glorificarnos y amarnos en cada cosa y por
todos. No dar lo que hemos hecho y hacemos a quien vive en nuestro Querer nos resulta
imposible, nuestro amor no lo soportaría, nos causaría pena, mucho más que Nosotros nada
perdemos con dar, más bien nos sentimos más glorificados, más felices con que las criaturas
vivan con Nosotros, estén al día en nuestras obras y de ellas sean poseedoras. Poder decir:
‘Lo que es nuestro es tuyo’, es nuestra más grande felicidad, las desuniones no acarrean jamás
el bien, el ‘tuyo’ y el ‘mío’ rompe el amor y produce la infelicidad; en nuestra Voluntad no existe
la desunión, ni el ‘tuyo’ o el ‘mío’, sino que ‘todo es nuestro’ y todo está en sumo acuerdo”.
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Agosto 29, 1937
Como Dios quiere ver su Vida en quien vive en su Voluntad, llega a
hacerse su modelo. Dones que Dios da a la criatura. El espacio del
querer humano es la estancia divina de las maravillas de Dios.
(1) Mi vuelo en el Querer Divino continúa, sus atractivos, sus modos fascinantes se hacen
más insistentes, su querer vivir en el alma es tanto, que se pone en actitud ahora de pedir, ahora
de súplica, ahora de promesa, hasta prometerle nuevos dones más bellos e insospechados, con
tal de que lo haga reinar, y sólo quien es ingrato puede resistir a tantas premuras suyas. Pero
mientras mi mente era abrumada por tantas súplicas y suspiros del Fiat Divino, mi dulce Jesús,
mi amada vida, repitiéndome su breve visita, todo bondad, como si quisiera dar desahogo a su
amor me ha dicho:
(2) “Hija bendita de mi Voluntad, si tú supieras en qué laberinto de amor nos pone quien no
vive en nuestro Querer, puedo decir que en cada acto que hace, en cada palabra, pensamiento,
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