se sentirá sacar adoraciones profundas a su Creador. Si repara, sentirá el movimiento de ir
buscando todas las ofensas para poner en ellas su reparación. En suma, mi Voluntad con su
fuerza creadora no deja ningún vacío y convierte en naturaleza todo lo que la criatura hace en
Ella; mira qué diferencia entre quien vive en mi Voluntad y la posee como Vida obrante, y entre
quien la reconoce como virtud, y tal vez en las ocasiones más dolorosas de la vida, y en todo el
resto como si no existiera para ellos.
(5) Ahora quiero decirte otra sorpresa consoladora: Es tanta nuestra complacencia cuando la
criatura se decide con firmeza irremovible a vivir en nuestro Querer, que lo que debemos hacer
en el punto de la muerte, de confirmarla en el bien en el cual se encuentra, porque tú debes
saber que todo lo que ella ha hecho en vida, oraciones, virtudes, penas sufridas, obras buenas,
sirven para formar nuestra pequeña Vida Divina en su alma, ningún bienaventurado entra en el
Cielo si no posee esta Vida Divina, según el bien que hayan hecho, y si más me han amado y
cumplido mi Voluntad, así la tendrán, quién más pequeña, quién más grande, porque la
verdadera felicidad, las verdaderas alegrías se deben poseer dentro, así que cada uno tendrá
dentro y fuera de ellos a su Dios, que le dará siempre nuevas alegrías, tanto, que si las almas,
muriendo no están llenas hasta el borde de amor y de Voluntad mía, las confirmo, sí, pero no
entran al Cielo, las mando al purgatorio a llenar estos vacíos de amor y de Voluntad mía por
caminos de penas, de ansias y de suspiros, y cuando del todo se han llenado, de modo que se
ve en ellas que están ya todas transformadas en mi amor y en mi Voluntad, entonces toman el
vuelo hacia el Cielo. Ahora, para quien no quiere hacer más su voluntad, sino sólo la mía, no
queremos esperar aquel punto, nuestro amor nos lleva con una fuerza irresistible a anticipar la
confirmación en el bien, y convertir en naturaleza nuestro amor y nuestra Voluntad, así que
sentirá que mi amor, mi Querer son suyos, sentirá más mi Vida que la suya, pero ¡oh! con qué
diferencia de aquellos que son confirmados en el punto de la muerte, ellos no crecerán más en
el bien, sus méritos han terminado; en cambio en éstos mi Vida crecerá siempre, los méritos no
terminan, es más, tendrán los méritos divinos, conforme continúen a amarme y a vivir de mi
Voluntad, así me conocerán de más, y Yo los amo de más y aumento su gloria, puedo decir que
corro en cada acto suyo para darles mi beso, mi amor, para reconocerlos que son míos y darles
el valor, el mérito como si los hubiese hecho Yo. ¡Ah! tú no puedes comprender qué cosa
sentimos por quien vive en nuestro Querer, cómo lo amamos, queremos volverlo contento en
todo, porque en él encontramos realizado el fin de la creación, concentrada toda la gloria que
todas las cosas nos deberían dar; y además, nuestra Voluntad cumplida es todo para Nosotros”.
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Julio 25, 1937
Cómo un acto en el Querer Divino puede ser un viento impetuoso, un aire,
una atmósfera celestial. Tres círculos. Dios, si ama obra, si habla dona.
(1) El mar del Querer murmura siempre, y muchas veces forma sus olas impetuosas para
asaltar a las criaturas, para envolverlas en sus olas amorosas, para darles su Vida, pero con tal
insistencia y astucias amorosas, como si tuviese necesidad de nosotros, pobres criaturas, y uno
queda raptado. ¡Oh! cómo es verdad que sólo Dios sabe amarnos. Ahora, mientras mi mente
se perdía en este mar, mi dulce Jesús sorprendiéndome con su breve visita me ha dicho:
(2) “Hija bendita de mi Querer, ¿has visto cómo era dulce el murmullo del mar de mi Voluntad?
También las almas que viven en Ella no hacen otra cosa que murmurar junto en este mar, ellas,
eco perfecto de mi Fiat, no cesan jamás de murmurar amor, gloria, adoración, pero en modo
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