el amor continuo de tu Creador, y porque es continuo te puedo dar vida’. ¡Oh! si nos
reconocieran en el aire que respiran, el acto de vida que hemos puesto en él, el ímpetu de
nuestro amor que corre, corre siempre sin detenerse jamás, nos daría por correspondencia su
vida para amarnos, para decirnos nuestra historia de amor y repetir nuestro estribillo: ‘Te amo,
te amo siempre, en todo y en cada cosa, como Tú me has amado’. De la cosa creada más
grande hasta la más pequeña, está un amor nuestro nuevo y distinto para las criaturas, y como
no lo conocen no nos corresponden, es más, con suma ingratitud corresponden nuestro amor
con ofensas. Y por esto esperamos que nuestra Voluntad sea conocida y domine en medio a
las generaciones humanas, la cual será la reveladora de nuestro amor, y entonces nos
reharemos y nos amaremos con un solo amor. Cómo estaremos contentos, y viéndonos amados
agregaremos otros nuevos y distintos amores, así no estará más reprimido nuestro amor, sino
que tendrá su desahogo de amor y de ser amado. Por eso ruega que venga nuestro reino, y tú
reconoce nuestro amor, y si quieres amor ámanos, si no encontramos nuestro amor en la criatura
no sabemos qué darle, ni qué hacer con ella, porque falta el apoyo dónde poner nuestras
gracias, y el primer elemento que forma nuestra Vida en ella”.
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34-41
Junio 28, 1937
Lo que Dios hace a la criatura cuando se decide a vivir en su Voluntad.
En cuanto se decide a vivir en el Querer Divino, su nombre es escrito
en el Cielo y queda confirmada en el bien, en el amor y santidad
divina, y viene agregada a la milicia celestial. Ejemplo.
(1) Mi vuelo en el Querer Divino continúa, me siento llevada en sus brazos, pero con tal amor
y ternura, de sentirme confundida al verme tan amada, y circundada por todas partes por su
materna bondad. Y mi dulce Jesús repitiéndome su breve visita, con un amor tal que sentía que
me estallaba el corazón, todo bondad me ha dicho:
(2) “Hija mía de mi Querer, si tú supieras cuál es nuestro contento al ver entrar en el alma
nuestra Voluntad, se puede decir que ella corre hacia Nosotros, y Nosotros hacia ella, y en
cuanto nos encontramos, nuestra Voluntad la inviste de luz, nuestro amor la besa, nuestra
potencia la toma en brazos, nuestra sabiduría la dirige, nuestra santidad la inviste y se pone
como sello, nuestra belleza la embellece, en suma, todo nuestro Ser Divino se pone en actitud
en torno a ella para darle de lo nuestro, ¿pero sabes por qué? Porque entrando en nuestro
Querer, no para vivir del suyo sino del nuestro, Nosotros recibimos lo que salió de Nosotros, nos
sentimos restituir la finalidad por la cual la creamos y por eso hacemos fiesta. No hay acto más
bello, escena más encantadora, que el entrar la criatura en nuestra Voluntad, y cada vez que
entra, tantas veces la renovamos en nuestro Ser Divino, dándole nuevos carismas de amor, por
eso quien vive en nuestro Querer nos tiene en fiesta, ella siente la necesidad de vivir en él para
ser acariciada por su Creador, y Nosotros sentimos la necesidad de ser acariciados por ella, y
darle nuevos carismas de gracias y santidad”.
(3) Jesús ha hecho silencio, y yo me sentía abismada en el Eterno Querer y maravillada al oír
cuánto somos amados por Dios si vivimos en su Querer; miles de pensamientos se acumulaban
en mi mente, y mi amado Jesús, retomando su hablar me ha dicho:
(4) “Hija mía, no te maravilles por lo que te he dicho, es más, te diré cosas más sorprendentes
aún, pero cuánto quisiera que todos las escucharan para hacer que todos decidieran vivir en mi
Querer. Escucha cómo es consolador y bello lo que mi amor me empuja a decirte, es tanto mi
amor, que siento la necesidad de decirte hasta dónde llegamos para quien vive en nuestro
Querer. Tú debes saber que en cuanto el alma se decide repetidamente y firmemente de no