en parte, de otro modo no encontrando ningún apoyo y puntal, a manos libres me desahogaré
sobre las gentes”.
(7) Dicho esto ha desaparecido.
+ + + +
4-14
Septiembre 30, 1900
Jesús le pide consolar a su afligida Mamá.
(1) Esta mañana mi dulcísimo Jesús no venía y he debido tener mucha paciencia en esperarlo,
llegué hasta esforzarme en salir de mi habitual estado porque no tenía fuerza para continuar en
él. Jesús no venía, el sufrir me parecía que había huido de mí, los sentidos me los sentía en mí
misma, no me quedaba más que hacer un esfuerzo para salir, pero mientras esto hacía, el
bendito Jesús ha venido y ha hecho un cerco alrededor de mi cabeza con sus brazos, y desde
ese momento no me he sentido más en mí misma, y veía a Nuestro Señor muy indignado con
el mundo, y al querer aplacarlo me ha dicho:
(2) “Por ahora no quieras ocuparte de Mí, sino que te pido que te ocupes de mi Mamá,
consuélala porque está muy afligida por los castigos más pesados que estoy por derramar sobre
la tierra”.
(3) ¿Quién puede decir cuán afligida quedé?
+ + + +
4-15
Octubre 2, 1900
Estado de victima por Italia y Corato.
(1) Temiendo que no fuera más Voluntad de Dios mi estado, al venir el bendito Jesús he dicho:
“Cuánto temo que no sea ya Voluntad tuya mi estado, porque veo que me faltan las dos cosas
principales que me tenían atada, esto es: El sufrir y tu presencia”.
(2) Y Él: “Hija mía, no es que no quiera tenerte más en este estado, pero como quiero castigar
al mundo, por eso no vengo y te hago faltar el sufrir”.
(3) Y yo: “¿Con qué provecho estoy en este estado?”
(4) Y Él: “Tu posición de víctima y tu continuo esperarme me desarman los brazos, porque tú
no me ves, Yo en cambio te veo muy bien y numero todos tus suspiros, tus penas, tus deseos
de quererme, y este tu estar toda atenta en Mí, es siempre un acto de reparación por tantos que
no se preocupan de Mí, ni me desean, más bien me desprecian y están todos atentos a las
cosas terrenas, enfangados en la suciedad de los vicios. Entonces, tu estado siendo totalmente
opuesto al de ellos, viene siempre a desarmar la justicia, tanto, que tenerte a ti en este estado y
comenzar las guerras sangrientas en Italia, me resulta casi imposible”.
(5) Y yo: “¡Ah! Señor, estar en este estado sin sufrir me resulta casi imposible, siento que me
faltan las fuerzas, porque la fuerza para estar en este estado me viene de los sufrimientos.
Entonces faltándome éstos, algún día que no vengas yo trataré de salirme, te lo digo antes a fin
de que no te disgustes”.
(6) Y Él: “Ah sí, sí, saldrás de este estado cuando empiece la matanza en Italia, entonces te
lo suspenderé del todo”.