verdades poseen. Nosotros jamás hacemos cosas inútiles, ¿crees tú que las tantas verdades
que con tanto amor te hemos manifestado sobre nuestra Voluntad, no llevarán su fruto y no
formarán su Vida en las almas? De ningún modo, si las hemos sacado es porque ciertamente
sabemos que llevarán su fruto y establecerán el reino de nuestro Querer en medio a las criaturas,
y si no hoy, porque a las criaturas les parece que no sea alimento apto para ellas, y tal vez
desprecian lo que les podría formar la Vida Divina en ellas, vendrá el tiempo en que harán
competencia para ver quién podrá conocer estas verdades, con el conocerlas las amarán, el
amor las volverá alimento adecuado para ellas, y así formarán la Vida que mis verdades les
llevarán. Por eso no te preocupes, es cuestión de tiempo, Yo que conozco cómo irán las cosas,
no me detengo, continúo manifestando mis verdades, y tú sigue tu vuelo, y préstate a
escucharme y a ponerlas en práctica”.
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34-37
Mayo 23, 1937
La Divina Voluntad es orden y paz, y esta es la señal de que Ella
reina. Quien vive en el Querer Divino viene siempre renovado
en la santidad, amor y frescura divina, y en su acto corre el
acto creante y creciente de los bienes divinos.
(1) El mar del Querer Divino murmura continuamente, pero con armonía, orden y paz, sus
olas si bien altísimas, son siempre pacíficas, y en cuanto invisten a las criaturas, Cielo y tierra,
primero les dan el abrazo y el beso de paz, y después entran en sus almas; si no reciben el beso
de paz, parece que siguen adelante, porque donde no hay paz el Querer Divino no se adapta,
no es lugar para Él. Pero mientras mi mente se perdía en este mar, mi siempre amable Jesús
visitando mi pequeña alma, con una dulzura y paz divinas me ha dicho:
(2) “Hija mía bendita, mi Voluntad es orden, y la señal de si reina en el alma es el orden
perfecto, el cual genera la paz. Así que la paz es hija del orden, el orden es hijo inmediato y
generado por mi Fiat. Pero tú no sabes el gran bien que produce el orden, éste da el dominio a
la criatura y la vuelve dominadora de sí misma, dominadora de todas las cosas creadas, y como
su dominio es divino, porque es generado por mi Querer, domina sobre mi misma Voluntad y
sobre todos. Pero no es todo aún, la virtud del orden es admirable, se vincula con todos, se da
a todos, y con sus olas pacíficas y dominadoras toma y hace suya la fuerza de la Creación, la
de los santos que están en el Cielo, la misma fuerza divina la hace suya, sus modos ordenados
y pacíficos son tan penetrantes e insinuantes, que todos la dejan hacer, mucho más que ella a
todos se ha dado, no ha retenido nada para sí, es justo que todos se den a ella. Por eso siente
en sí la paz, la alegría, la felicidad de la celestial morada; todos se sienten unidos, vinculados
con unión inseparable, porque lo que une mi Voluntad no está sujeto a separación. Por eso el
verdadero orden lleva la unión, el acuerdo con todos, y ella tiene un puesto en todos, y todos
encontrarán un lugarcito en ella, que amará con el mismo amor con el cual los ama su mismo
Creador. Son los prodigios que sabe hacer mi Fiat omnipotente, donde Él reina no sabe hacer
otra cosa que obras que lo semejan, y generan en el alma los efectos que forman su misma
Vida, tanto que ninguna podrá decir nada, y debo poder decir: ‘Ninguno me la toque, ni la podrán
tocar porque es Voluntad mía, y si alguno se atreviera, sabré defenderme a Mí mismo, mi amor
se convertirá para ellos en fuego de justicia y los humillaré hasta el polvo’. Por eso sé atenta a
que todo sea orden y paz en ti, si adviertes alguna cosa en contra ponte en guardia y ruégame,
apresúrame para que con mi dominio eche por tierra todo lo que no es orden y paz perenne”.
(3) Después seguía pensando en la Divina Voluntad, y mi dulce Jesús ha agregado:
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