oración, lágrima, suspiro, obra y paso, constituía un derecho de hacer poseer el reino del Fiat a
las generaciones humanas. Puedo decir, mi Humanidad es vuestra y de todos, y quien quiere
entrar en este reino encontrará en Ella la puerta, los derechos y la vestidura real para entrar, mi
Humanidad es la vestidura que debe cubrir y vestir con decencia a todos aquellos que lo
poseerán. Mi amor es tanto, que llamo a otras criaturas que con gracias portentosas y con el
sacrificio de su vida, las hago vivir en mi Querer, las cuales constituyen nuevos derechos,
pagando con su vida para dar la posesión de mi reino a la familia humana. Por eso tu voluntad
corra siempre en la mía, a fin de que completos tus actos, puedas dar el salto a la patria
celestial”.
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34-32
Abril 18, 1937
Encuentros continuos entre el Querer Divino y la criatura. Cómo
quien vive en Él, ha formado el pequeño mar del Fiat. Cómo corre
siempre en cada cosa para dar nuevas gracias y nuevo amor.
(1) Mi vuelo en el Fiat continúa, más bien siento que me viene al encuentro a cada instante,
en cada cosa que toco, que hago, en las penas y en las alegrías, en cada cosa creada; siento
que me las pone alrededor para hacerme servir por ellas, me parece que está como a la espía
para hacerse conocer y decirme: “Estoy aquí, dime que quieres, me harás más feliz si me pones
en condición de poderte abundar más, a fin de que felicitándote Yo me sienta más feliz por la
felicidad de mi hija”. Ahora, mientras mi mente se ahogaba en su mar divino, mi amado Jesús,
sorprendiéndome con su breve visita, con un amor que no podía contener, me ha dicho:
(2) “Hija mía bendita, el amor excesivo de mi Divina Voluntad da en lo increíble; cuando la
criatura vive en Ella, ha formado su pequeño mar del Fiat en su alma, entonces Ella, atraída por
su misma potencia quiere siempre engrandecer más este su marecillo en el cerco del alma,
escucha qué hace: Llevada por un amor irresistible corre, corre siempre en cada acto que la
criatura hace, si ve que debe hacer uso de la palabra, corre, le va al encuentro, inviste la palabra
con su Fiat y acrecienta su potencia divina en la palabra de la criatura; si ve que debe obrar,
corre, le toma las manos, se las estrecha, las inviste con su Fiat y aumenta su potencia divina
en las obras de ella; si ve que está por mover el paso, corre, los inviste y les da tal potencia, de
correr siempre hacia Quien corre siempre hacia ella; si ama, corre para darle nuevo amor; si ve
que desea, que quiere ser siempre más buena, corre y aumenta su bondad; no hay pensamiento,
latido y respiro que no invista con su Fiat para hacer crecer su sabiduría, su belleza, el latido de
su eterno amor.
(3) Pero aún no es todo, ¿crees tú que mi Querer puede hacer paradas en el correr siempre
hacia quien posee su Querer? De ningún modo, para correr se sirve de todo, si el sol la inviste,
corre para darle más luz, y como la criatura es más que el sol, le da las propiedades que contiene
la luz, es más, las aumenta, le da su dulzura divina, su fecundidad, la variedad de sus perfumes
celestiales, el gusto de sus sabores divinos, sus cualidades supremas como las más bellas
variedades de los colores, y con la potencia de su Fiat hace de manera, que de su amada
criatura, más que sol, no quede otra cosa de ella más que luz y calor para investirla y hacerse
investir; si sopla el viento, corre, la inviste, y con su Fiat aumenta la potencia de su amor
imperante, sus gemidos divinos para hacerla gemir con sus mismos gemidos y suspiros que
venga su reino sobre la tierra, la besa, la acaricia, se la estrecha fuerte para hacer sentir cuánto
la ama y cómo quiere ser amado; si bebe el agua, corre para investirla con su frescura y
refrigerios celestiales; si toma el alimento, corre para alimentarla con el alimento de su Voluntad,
a fin de que la Vida Divina crezca en la criatura, se reafirme y se confirme mayormente en ella.