criatura, para Mí es como si no fuera, y muchas veces sirve para que se arroje en mis brazos, a
fin de que Yo la libere de este enemigo que le hace perder la paz.
(3) Ahora, tú debes saber que cuando el alma me ha dado su voluntad con decisión firme, y
con conocimiento cierto de lo que hacía, sin quererla conocer más, ya ha tomado lugar en la
mía, y Yo con derecho soy dueño de ella, y ella con derecho es dueña de la mía. Por eso,
¿crees tú que Yo sea fácil a ceder estos derechos? De ninguna manera, usaré todas las artes,
pondré en campo mi misma potencia para que no me sea quitado lo que tanto me interesa; tú
debes saber que el vínculo más fuerte entre el Creador y la criatura es el ceder su voluntad, y
queda inseparable de no poderse apartar más de Nosotros, su vida la sentimos como nuestra,
porque una es la Voluntad que nos anima. Ahora, ¿crees tú que con un pensamiento, con un
sentir se puedan romper estos vínculos, perder nuestra inseparabilidad, y Nosotros ceder lo que
es nuestro, sin actos decididos, repetidos, de que quiere su voluntad? Te engañas hija mía,
mucho más que es tanto nuestro amor por ella, que no apenas nos ha dado su querer, Nosotros
amurallamos a la criatura, primero con un muro de luz, de modo que si quisiera salir, la luz la
eclipsa y no sabe a dónde mover el paso, porque dondequiera encuentra luz, y no sabiendo a
dónde ir, retrocede y se esconde en el seno de su Creador. El segundo muro es todo lo que
hizo mi Humanidad estando sobre la tierra, mis lágrimas, mis obras, pasos y palabras, mis
penas, mis llagas, mi sangre, se amurallan en torno a la feliz criatura para impedirle la salida,
porque Ella contiene el secreto, la fuerza, la vida para dar vida a quien vive en el Querer Divino,
y ¿crees tú que después de haber obtenido el intento de vencer por vía de penas a esta voluntad
humana, Yo deje huir lo que me cuesta sangre, vida y muerte? ¡Ah! tú no has entendido bien
aún mi amor, si se tratase de simple resignación, es fácil hacer y no hacer mi Voluntad, porque
estos no me han cedido sus derechos, aman su voluntad, y por eso ahora están resignados,
ahora impacientes, ahora aman el Cielo, y ahora la tierra, pero quien me ha dado su voluntad
ha tomado puesto en el orden divino, quiere y hace lo que hacemos Nosotros, se siente reina,
por eso es casi imposible salir de nuestro Fiat, y si saliera de nuestro Querer no se adaptaría a
ser la sierva, la esclava. El tercer muro es toda la Creación, la cual siente en ella la virtud obrante
del Querer Divino, de la cual todas las cosas poseen la vida, y para darle homenaje se amurallan
en torno, el sol con su luz, el viento con su imperio, en suma, todas las cosas creadas sienten
la fuerza creadora, la virtud obrante y siempre nueva que obra en la criatura, mientras que ellas
no pueden hacer más de lo que hacen, y corren en torno para gozarse las obras de aquel Fiat
del cual están animadas. Por eso no te preocupes, goza la paz de aquel Querer que te posee,
y tu Jesús pensará en todo”.
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34-31
Abril 8, 1937
Todo lo que se hace en el Querer Divino constituye un derecho para todos, y
todos pueden hacer aquel bien. Estos derechos fueron dados por Adán, por
la Reina del Cielo, por Nuestro Señor, quien nos preparó la vestidura real.
(1) Mi pobre mente no hace otra cosa que arrojarse en el mar del Fiat Supremo, y por cuanto
siento el cielo del Querer Divino en mí, muchas veces pierdo a Jesús en la inmensidad de este
cielo y no lo encuentro, y su privación es el más duro martirio de mi pobre existencia acá abajo,
y cuánto se necesita para encontrarlo, hasta hacerme quedar reducida a un estado en que me
siento morir, digno de compasión, y entonces viene, y ahora con una estratagema de amor, o
con una verdad más sorprendente, hace que sienta que me regresa la vida, hasta olvidarme de
las penas sufridas. ¡Ah! Jesús, cuánto sabes hacer. Entonces pensaba: “¿Y por qué Jesús no
me lleva a las regiones celestiales, por qué hacermefatigarme tanto?” Me parece que veo el
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