quisiera renovar la nueva creación, y después, como en fiesta ponía junto con el acto la Vida de
su Querer, no quería desunir el acto de la Vida de su Querer, porque siendo acto primario donde
había generado su Vida, no quería separarlo, queriéndose servir de él como custodia de su
misma Vida. Yo al ver esto he quedado maravillada, y pensativa decía entre mí: “¿Será posible
todo esto? Me parece que da en lo increíble”. Y mi dulce Jesús ha retomado su decir:
(4) “Hija, ¿por qué te maravillas? ¿Acaso mi Voluntad no puede hacer lo que quiere? Basta
el quererlo, y todo está hecho. Y además si lo hace el sol que se puede llamar la sombra de mi
Fiat, que en cuanto encuentra la flor, las plantas, con el toque de su luz genera el color, el
perfume, madura las plantas y genera la dulzura en los frutos, y tantos colores y tanta diversidad
de dulzuras por cuantas flores y frutos toca con su luz y calienta con su calor, pero si el sol no
encuentra ni flores, ni frutos, ni inviste nada con su luz y con su calor, nada da, retiene en sí
todos los bienes que posee; tal es mi Voluntad, más que sol, conforme encuentra a la criatura
que la quiere, la llama en su acto, desciende en lo bajo del acto humano, lo inviste, lo calienta,
lo transforma, y como posee la Vida, genera Vida y forma un portento divino; y como el sol, si
no encuentra quién quiera vivir en mi Querer y formar sus actos en Él, las tantas Vidas Divinas
mías que podría dar, quedan en Él, esperando con paciencia invicta y divina quien me haga
generar mi Vida en sus actos. Mi Voluntad está como una tierna madre, que siente en sí la gran
generación de sus vidas que quiere sacar a la luz para formarse la larga generación de sus hijos,
que deben formar su reino, y por eso va buscando quién le preste sus actos, ¿pero sabes por
qué va buscando los actos de la criatura? Debiendo Ella descender en lo bajo de los actos
humanos para formar su Vida, quiere hacerse camino por medio de ellos para dar su misma
Vida a las criaturas, mucho más que la Vida no se puede formar fuera de las personas, sino
siempre dentro, de otra manera le faltarían las cosas necesarias, los humores vitales para formar
una Vida. Así mi Voluntad no puede formar desde el Cielo, ni fuera de la criatura su Vida, sino
que debe descender dentro de ellas, y la voluntad humana debe ceder el puesto a la Divina,
debe ser concurrente, porque cosas forzadas no queremos; y cuando la hemos encontrado,
¿quién puede decirte lo que hacemos, las gracias que derramamos, el bien que le queremos?
No se trata de obras, sino Vida nuestra que debemos crecer, así que no ahorramos nada, y sólo
en el Cielo se sabrá lo que hemos hecho. Por eso sé atenta y vive siempre bajo la lluvia de mi
Querer, así, invistiendo todos tus actos los anima con su Vida, y así me darás tantos hijos por
cuantos actos harás”.
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34-27
Marzo 18, 1937
La Divina Voluntad hace don de todas sus obras a quien vive en Ella. El
respiro de Dios en sus obras y en todas las obras santas de las criaturas.
La Divina Voluntad se hace suplidora de lo que le falta a la criatura.
(1) Estaba haciendo mi giro en el Fiat Divino, para seguir por cuanto me es posible, sus actos
divinos, esto es: La Creación, y todos los actos santos de las criaturas, no excluidos ni los de
mi Madre Celestial, ni los de mi amado Jesús, pero lo grande era que, conforme yo los
encontraba se hacían míos, el Querer Divino me los donaba, y yo como si tuviera derecho sobre
todo los ofrecía a mi Creador como el homenaje más bello, el amor más intenso, la adoración
más profunda, a Aquél que me ha creado. Yo me he sentido investida por el sol, por el cielo con
todas las estrellas, por el viento, por todo; todo era mío porque todo era de la Divina Voluntad.
Yo he quedado maravillada, y mi dulce Jesús repitiendo su breve visita me ha dicho:
(2) “Hija mía bendita, ¿por qué te maravillas? Tú debes saber que todo lo que es santo y
bueno pertenece a mi Fiat, el cual todo quiere dar a quien viva junto con Él, sucede un cambio