velada para formar esta su Vida en ellos, pero cuántos no la reciben y queda reprimida en sus
velos, sin poder dar los bienes que posee.
(3) Ahora, está el segundo modo, más espléndido, más ostentoso de amor, es tanto el amor
que nos consume, el deseo de querer que la criatura posea nuestra Voluntad como vida, que
cada acto, pensamiento, palabra, latido, obra y paso que ella hace, es una emanación divina
que le hacemos, nuestro Ser Divino corre en cada acto suyo para darle de lo nuestro, lo
circundamos, lo vivificamos para hacerlo renacer en nuestra Voluntad, podemos decir que nos
ponemos Nosotros mismos a su disposición para formar esta Vida, ¿pero sabes por qué es tanto
nuestro interés? Porque queremos que nuestra Voluntad forme la bella generación de la
Voluntad Divina en la voluntad de la criatura, y entonces tendremos tantas Vidas nuestras que
nos aman, que nos glorifican. Cómo será bella la Creación, todo será nuestro, dondequiera
encontraremos nuestro trono, nuestra Vida palpitante.
(4) Después está el tercer modo, las circunstancias de la vida, las ocasiones, el orden de mi
providencia en torno a cada uno, las mortificaciones, los dolores, todos son medios para hacer
crecer y desarrollar en modo admirable esta Vida de mi Voluntad en ellos, por lo tanto no hay
cosa en la cual Ella no prepare su primer acto de vida para dar a las criaturas; ¡oh! si todos
pusieran atención, cómo se sentirían felices, seguros bajo la lluvia de un Querer tan Santo, que
los ama tanto, que llega al exceso de querer formar su Vida en la pobre criatura”.
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34-26
Marzo 14, 1937
La Voluntad Divina es Vida, y como Vida forma la generación de
su Vida en los actos de la criatura que vivirá en Ella, y ahí forma
la gran generación de los hijos de su Fiat Divino.
(1) El Querer Divino no me deja jamás, me parece que para confirmarme mayormente y
hacerme suspirar el vivir en Él, no sólo a mí, sino a todos aquellos que querrán hacerlo, quiere
decir cosas nuevas, y qué significa un acto de más que se puede hacer en su Santísima
Voluntad. Y mi dulce Jesús que hace de portavoz a un Querer tan santo, visitando mi pequeña
alma me ha dicho:
(2) “Hija mía bendita, quiero decirte más todavía acerca del bien que encierra un acto de más
que la criatura puede hacer en mi Querer. Mi Voluntad es Vida, y no sabe obrar, ni hacer nada,
si no genera Vida, ni puede hacer menos. Ahora, en cada acto de más que se hace en Ella,
viene encerrado el acto generativo que posee, la criatura con hacer su acto en Ella le presta el
velo donde formar y esconder este parto divino, en cuanto es cumplido el acto, así mi Voluntad
gira por el mundo entero para encontrar las almas más dispuestas y pone en ellas su parto
generado, y forma un hijo suyo del reino de su Fiat. Mira entonces qué cosa es un acto de más,
es formar un hijo de más en mi reino, así que cuantos más actos se hagan en Ella, tanto más
será poblado el reino de mi Querer. Hija mía, nuestro Ser Supremo tiene delirio, queremos que
la criatura viva en nuestro Querer, y usaremos todas las astucias de amor para obtener esta
finalidad. Cómo es bello ver que nuestros primeros hijos del Fiat servirán con sus actos para
formar la nueva generación de la Vida de nuestra Voluntad en la criatura. Nuestro amor es tanto,
que tomamos ocasión del acto de ellas para dar este gran bien que encierra Cielo y tierra”.
(3) Mientras esto decía, mi dulce Jesús hacía ver que tenía en su corazón divino todos los
actos hechos en su Querer, incluidos también aquellos de la Mamá Celestial, que eran muchos,
y dentro de cada uno de los actos, generada la Vida de la Divina Voluntad; como si no los pudiera
más contener movía el paso para girar por todas las generaciones, y donde encontraba alguna
alma más dispuesta se acercaba, la abrazaba, le hablaba al oído, le daba su aliento como si
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