que sucede en él, ni los ángeles, ni los santos pueden decir todo el bien que contiene, sólo tu
Jesús puede decirte todo el bien que se forma en este acto, porque siendo Yo el que obra, sé
decir lo que hago y el gran valor que pongo dentro. Por eso sé atenta, contento, amor, gloria
mayor no puedes darme que prestarme tus pequeños actos, tu pequeño amor, para hacer
descender a mi Voluntad en ellos para hacerla obrar; es tanto su amor, que siente la necesidad
de tener su campo de acción en los pequeños actos de la criatura”.
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34-25
Marzo 6, 1937
La Creación, primer medio de ayuda para formar la Vida
de la Divina Voluntad en nosotros; segundo medio, Dios
directamente; tercer medio, las circunstancias de la vida.
(1) Continúo nadando en el mar inmenso del Querer Divino, y pensaba entre mí: “¿Pero cómo
puede la criatura formar esta Vida del Fiat en ella? Yo me siento tan pequeña que me parece
imposible, tal vez vivir dentro de Ella es más fácil, porque encuentro tanto espacio que no puedo
ver hasta dónde llegan los confines, pero encerrarla dentro de mí, siento que me falta el espacio
para hacer esto”. Y mi siempre amable Jesús, con su acostumbrada bondad me ha dicho:
(2) “Hija mía, tú debes saber que nuestra potencia es tanta, que tomamos deleite en formar
nuestra Vida en la pequeñez de la criatura, siempre y cuando no esté obstruida por otras cosas
que no nos pertenezcan, es más, muchas veces obramos sobre la pura nada las cosas más
grandes, y como es Voluntad nuestra que forme y posea en su alma esta Vida de nuestro Querer,
todo lo que hemos creado y que existe en el cielo y en la tierra, tienen el mandato de Nosotros,
que todas deben ayudar y servir a la criatura como medios para formar y hacer crecer esta Vida
en ella. Así que la primera que se presta a comunicar y a hacer sentir la potencia, el amor de
nuestra Voluntad, es toda la Creación; ella tiene la virtud dada por Nosotros, de que mientras
hace crecer, alimenta, ayuda y sostiene la vida natural, así mismo, penetrando en el interior del
alma a través de los actos humanos, penetran en el alma y hacen doble oficio, y si encuentran
la pequeña Vida de mi Voluntad, mi misma Voluntad que se encuentra en las cosas creadas
besa a mi Voluntad que encuentra en ella, la forma, le da el aliento, ensancha la capacidad, y
encontrando su pequeño paraíso se reposa y suministra las ayudas, los medios que contiene
aquella cosa creada para hacer que nada le falte para hacer crecer y mantener la Vida de mi
Voluntad en la criatura. Así que el cielo está siempre extendido sobre su cabeza para hacerle
guardia, a fin de que nada entre en ella que no sea Voluntad de Dios; el sol se acerca de más,
y desahogando más en amor hace sentir su calor, le llena el ojo de luz, le inviste las manos, los
pasos, y adentrándose en el alma la llena del amor, de la luz, de la fecundidad de la cual está
llena por mi Voluntad, y deja el depósito de su calor, de su luz, a fin de que no viva mas que de
amor y de luz, cosas que pertenecen a mi Voluntad, y este sol haciendo su curso forma la bella
floración, la variedad de los colores y todo lo demás por amor de quien posee mi Voluntad. Se
puede decir que cada vez que el sol inviste a la criatura, mi Voluntad visita a la criatura para ver
si quiere alguna cosa, si no le falta nada para hacer crecer su Vida en ella; ¿qué cosa no he
hecho y no haría para lograr el intento de formar esta Vida de mi Fiat en la criatura? Por eso, el
aire mientras sirve para dar el respiro al cuerpo, sirve para dar el respiro de mi Voluntad al alma;
el viento mientras sirve para purificar el aire a la naturaleza, sirve para dar las caricias, los besos,
el imperio de mi Voluntad a mi Vida que ella posee. Así que no hay cosa creada, que saliendo
de dentro de ella mi Querer, no corra dentro del interior del alma para ayuda, defensa, y para
hacerla crecer como Yo la quiero. Pero esto no es todo, mi Voluntad en las cosas creadas va