infelicidad sería la Reina y la Madre más infeliz, porque poseo mi reino pero no tengo mi pueblo
que viva de la misma Voluntad de su Reina, y si no tengo mis hijos a los cuales pueda confiar la
gran herencia de su Madre, ¿dónde encontraré la alegría, la felicidad de mi Maternidad? Por
eso haz que reine el Fiat Divino, y entonces tu Mamá será feliz y tendré mi pueblo y mis hijos
que vivirán junto conmigo, con la misma Voluntad de su Madre’. ¿Crees tú que Yo pueda
permanecer indiferente ante este hablar de mi Madre, que me lo hace resonar continuamente al
oído, y que dulcemente inviste mi corazón, y que son flechas y heridas de amor continuo? No
lo puedo, y ni siquiera lo quiero. Mucho más que Ella jamás me ha negado nada, por lo que me
falta la fuerza de negarme a Ella, mi corazón divino me empuja a contentarla; tú únete con
Nosotros y suspira y ruega que mi Voluntad sea conocida y venga a reinar sobre la tierra, y para
mayormente confirmarte a esto, quiero hacerte oír a mi dulce Mamá”.
(3) Mientras estaba en esto me la he sentido junto, que escondiéndome bajo su manto azul y
tomándome en su regazo materno, con un amor que no sé decir me ha dicho:
(4) “Hija de mi materno corazón, el reino de la Divina Voluntad será mi reino, la Trinidad
Sacrosanta me lo ha confiado a Mí; así como me confió al Verbo Eterno cuando descendió del
Cielo a la tierra, así me confió su y mi reino, por eso mis suspiros son ardientes, mis plegarias
incesantes, no hago otra cosa que asaltar a la Trinidad Santísima con mi amor, con los derechos
de Reina y de Madre que me dio, a fin de que lo que me confió venga a la luz, forme su Vida, a
fin de que mi reino triunfe sobre la faz de la tierra; tú debes saber que es tanto mi deseo, que
me quema, que me siento como si no tuviese gloria, mientras que tengo tanta que Cielos y tierra
están llenos de ella, si no veo formado el reino de la Divina Voluntad en medio a mis hijos,
porque cada uno de estos hijos que vivirán en él, me dará tanta gloria, de duplicarme la gloria
que poseo, por eso viéndome privada me siento como si no tuviese gloria de Reina y no fuera
amada como Madre por mis hijos, por eso en mi corazón los llamo siempre y voy repitiendo:
‘Hijos míos, hijos míos, vengan a su Mamá, ámenme como Madre como Yo os amo como hijos,
si no llegan a vivir de la misma Voluntad de la que Yo viví, no podéis darme el amor de
verdaderos hijos, ni podéis conocer hasta dónde llega mi amor por ustedes’. Debes saber que
es tanto mi amor y mis deseos ardientes por querer que este reino exista sobre la tierra, que
desciendo del Cielo, giro por las almas para ver quién está más dispuesto a vivir del Querer
Divino, los espío, y cuando los veo dispuestos, entro en sus corazones y formo mi Vida en ellos
como preparación, honor y decoro de aquel Fiat que tomará posesión y formará su Vida en ellos.
Por eso Yo seré inseparable de ellos, pondré mi Vida, mi amor, mis virtudes, mis dolores a su
disposición, como muro de fortaleza insuperable, a fin de que puedan encontrar en su Madre lo
que se necesita para vivir en este reino tan santo. Y entonces mi fiesta será completa, mi amor
se reposará en mis hijos, mi Maternidad encontrará quién me ama como hijo, y daré gracias
sorprendentes y pondré en fiesta Cielo y tierra, la haré de Reina prodigando generosamente
gracias inauditas. Por eso hija mía, mantente unida con tu Mamá, a fin de que ruegues y
suspires Conmigo el reino de la Divina Voluntad”.
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34-24
Febrero 26, 1937
Qué cosa es un acto de más que la criatura hace en la Divina Voluntad:
Es la armonía, la música, es el arrollar Cielos y tierra, es el
asentamiento que ella forma en Dios, y Dios en ella.
(1) Siento a mi pequeña y pobre alma circundada de Voluntad Divina, dentro y fuera de mí, a
derecha e izquierda, me corre hasta debajo de mis pies, corre por todas partes para decirme:
“Soy Yo la que formo tu vida, que te caliento con mi calor, que formo tu movimiento, tu respiro,