cierto que vendrá el reino de mi Querer, porque la compra fue hecha por Mí. Ahora, mi Voluntad
después de haber formado el orden de la Creación, con toda la suntuosidad y sublimidad de su
obra creadora, conforme la criatura va repitiendo sus actos, en un acto pronuncia su Fiat y en él
forma mi Vida y encierra su valor, en otro acto pronuncia su Fiat y encierra en sus penas el valor
de mis penas, pronuncia su Fiat sobre sus lágrimas y pone en ellas el valor de las mías,
pronuncia su Fiat en sus obras, en sus pasos, en su latido, y encierra en ellos el valor de mis
obras, de mis pasos y de mi amor, no hay oraciones y actos incluso naturales que haga, en que
no encierre el valor de mis actos. Así que, en quien vive en mi Voluntad me siento repetir mi
Vida, y duplica el precio para comprar mi Divina Voluntad a favor de las generaciones humanas;
se puede decir que hay una competencia entre Yo y ella, para ver quién quiere dar más para
hacer que mi Voluntad sea poseída de nuevo por la familia humana. Pero no es todo aún, si no
hace obras completas no se contenta, al valor de la Creación y Redención que ha encerrado en
el alma, agrega con un amor increíble, el encerrar en ella la Patria Celestial, y hace resonar su
gloria, sus alegrías, las bienaventuranzas eternas, como sello y confirmación de la obra
Creadora y Redentora que ha formado en ella. Después de esto, para estar más segura, crea
su latido, su respiro, hace circular más que sangre su Vida, su luz, y como triunfante le da un
nombre nuevo, llamándola: ‘Fiat mío’. Este nombre es el nombre más bello, que hará sonreír a
todo el Cielo y temblar a todo el infierno, nombre que no puedo dar sino a quien viva en mi
Querer, y me ha hecho hacer en ella lo que quiero. Hija mía, ¿qué cosa no puede hacer y dar
mi Fiat Omnipotente? Llega a tanto que da sus derechos sobre su misma potencia, sobre su
amor, sobre su justicia, incorpora Consigo la voluntad de la criatura y le dice: Sé atenta, no
quiero otra cosa de ti sino que hagas lo que hago Yo, por eso es necesario que tú estés siempre
junto Conmigo, y Yo contigo”.
+ + + +
34-23
Febrero 10, 1937
El reino del Querer Divino será el reino de la Reina del Cielo. Sus deseos
ardientes y plegarias incesantes son asaltos de amor que da a la Divinidad
para obtenerlo. Cómo pondrá su Vida a disposición de las criaturas
para darles la gracia de hacerlas vivir de Voluntad Divina.
(1) Me sentía toda inmersa en el Querer Divino, me parecía que Cielos y tierra suspiran,
ruegan que venga su reino sobre la tierra, a fin de que una sea la Voluntad de todos y reine
como en el Cielo así en la tierra, a esto se unía la Reina del Cielo, que con sus suspiros ardientes
investía todo, movía, unía todo a Sí, ángeles, santos, y a toda la Creación, para pedir con sus
mismos suspiros y con la misma Voluntad Divina que Ella posee, aquel Fiat, que descienda en
los corazones y forme en ellos su Vida. Pero mientras esto pensaba, mi siempre amable Jesús
haciéndose ver, todo amor suspiraba fuerte, el corazón le latía tanto, como si le quisiera estallar,
y me ha dicho:
(2) “Hija de mi Querer, escúchame, mi amor está por sumergirme, no puedo contenerlo más,
a cualquier costo, aunque debiese arrollar Cielo y tierra, quiero que venga a reinar mi Voluntad
sobre la tierra. A esto se une mi Mamá Celestial, la cual sin jamás cesar me dice, me repite:
‘Hijo, hazlo pronto, no tardes más, usa tus estratagemas de amor, obra como el Dios potente
que eres, haz que tu Querer invista a todos, y con su potencia y majestad, unidos a un amor que
ninguno los podrá resistir, tome posesión de todos y reine como en el Cielo así en la tierra’. Y
esto me lo dice con tales suspiros ardientes, con tales latidos candentes, con tales estratagemas
de amor de Madre, que no puedo resistir. Y llega a agregar: ‘Hijo mío, Hijo de mi corazón, me
has hecho Reina y Madre, ¿y mi pueblo, y mis hijos, dónde están? Si Yo fuera capaz de
2070 sig