morir antes que impedir este acto querido de mi Voluntad desde el principio de tu existencia.
Cómo es bello poder decir: ‘Soy Voluntad de Dios, porque Ella ha hecho todo en mí, me ha
creado, me ha formado y me llevará en sus brazos de luz a las celestiales regiones como victoria
y triunfo del Fiat Omnipotente y de su amor”.
(5) Después de esto mi mente continuaba nadando en el mar del Fiat, y ¡oh! cómo era bello
verlo que estaba muy atento, que en cuanto yo respiraba, latía, amaba, investía mi respiro para
formar su respiro divino, el latido divino, y sobre mi pequeño amor formaba su mar de amor y se
complacía tanto, que con ansia esperaba mis pequeños actos humanos para formar su trabajo
divino, y mi amado Jesús festejaba el triunfo, el trabajo del Fiat en mi pequeña alma, y todo
bondad me ha dicho:
(6) “Hija de mi Querer, cómo gozo al ver que mi Divina Voluntad pone de lo suyo en el acto
de la criatura, y como el acto de ella es pequeño, se deleita de perderlo en su acto grande, que
no tiene confines, y como triunfante dice: ‘He vencido, la victoria es mía’, y Yo en cada acto de
mi Voluntad en ella hago mi fiesta. Ahora, tú debes saber que es tanta la complacencia de
nuestro Ser Supremo al ver perdido el pequeño acto humano, perdido, fundido, como si hubiera
perdido la vida para dar vida a la nuestra, que elevamos este acto, que llamamos acto nuestro,
en la altura de nuestro acto eterno. Toda la eternidad se pone en torno y circunda este acto y
todo lo que ha sido hecho y se hará en el giro de Ella, se funden con este acto, de modo que
toda la eternidad pertenece a este acto, este acto queda en el seno del Eterno y forma una fiesta
de más a nuestro Ser Supremo, por tanto una fiesta de más a todo el Cielo, y una ayuda, fuerza
y defensa a toda la tierra. El hacer la criatura nuestra Voluntad, hacerla vivir en ella, es la única
satisfacción que tenemos, es la verdadera correspondencia que recibimos por haber creado la
Creación, es la competencia de amor entre el Creador y la criatura, es el movernos para dar
nuevas sorpresas de gracias, y ella a recibirlas. Por eso si la criatura corre en nuestro Fiat para
darle libre campo de acción, en nuestro énfasis de amor decimos: ‘La criatura nos paga por
todo lo que hemos hecho, del resto ¿no hicimos todas las cosas y a la misma criatura para que
hiciera en todo nuestro Querer? Esto lo hace, y esto nos basta, aunque no hiciera nada más.
Si esto nos basta a Nosotros, mucho más debería bastar a ellas el hacer, el vivir siempre en
nuestra Voluntad, con esto ella es nuestra y Nosotros somos todo suyo, y te parece poco poder
decir: ‘Dios es mío, todo es mío, no me puede escapar porque su Fiat Omnipotente lo tiene
atado en mí”.
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34-21
Enero 10, 1937
Entretejido entre el Querer Divino y el humano. La ternura de
Jesús por quien vive en su Querer, lo lleva hasta sentirse feliz
por haber llorado y sufrido. El refugio de las obras de Dios.
(1) Me siento bajo las olas eternas del Fiat, y mi pobre mente corre, corre siempre para ser
investida, y las olas corren para investirme, y este investirnos recíprocamente forma el más bello
reposo de ambas partes. Pero mientras corría, mi Sumo Bien Jesús, deteniéndome me ha dicho:
(2) “Hija mía, cómo es bella la carrera de mi Fiat junto con la hija de mi Divina Voluntad, hay
un entretejido entre una y otra, todas las cosas creadas en las cuales corre mi Querer, y mi Fiat,
entrelazándolo, lo hace extensible en todos sus actos, parece que no está contento si no ve este
hilo del querer humano en el cielo, en el sol, en todo, es una competencia que se forma: El
Querer Divino quiere investir al humano, y el querer humano se quiere hacer investir’.